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¿Qué es una lesión muscular?

¿Qué es una lesión muscular?

Las lesiones musculares son afecciones comunes entre los deportistas y aficionados del gimnasio que generalmente ocurren por un exceso de esfuerzo al momento de hacer ejercicio. Utilizar los músculos más allá de su capacidad puede romper los tejidos y causarles alteraciones, provocando dolor e incomodidad. Lo que la mayoría no sabe es que incluso lo que parece un simple dolor por haber entrenado demasiado puede clasificar como una lesión muscular. Por esto, debe recibir los cuidados adecuados para evitar que empeore y se convierta en algo más grave.

Una lesión muscular, en palabras médicas, es “un daño o alteración en la estructura normal del músculo, tanto en el componente contráctil, como en los componentes conectivos o la unión músculo tendinosa del mismo. Este daño o disfunción puede ser producto de un estiramiento excesivo, la realización de una fuerza intrínseca más allá de la capacidad contráctil del músculo, o una combinación de ambos” (Prentice, 2001). En palabras simples, el término lesión muscular abarca cualquier alteración en las estructuras que componen un músculo, sea con ruptura de algún tejido o no. Esto significa que estos traumatismos pueden ser desde un leve dolor hasta un cambio grave en la estructura de los músculos.

Las lesiones musculares se dividen en dos:

1- Las lesiones musculares sin lesión anatómica (las cuales son básicamente esas afecciones leves que realmente no representan un daño de los tejidos). La más común es la llamada rampa o calambre. Esta es una contracción muscular que afecta a la mayoría de las personas y ocurre bruscamente, produciendo un dolor repentino. Normalmente desaparece en pocos segundos o minutos. Aquí también están incluidos los dolores musculares. La causa es desconocida, pero normalmente los deportistas los sufren por dos o tres días luego de una carrera intensa o de un entrenamiento fuerte. Por último, están las contracturas musculares. Estas se presentan cuando el músculo se tensa de manera permanente por un período de tiempo, causando dolor “en frío” (es decir, después del entrenamiento). Esta afección es una de las más importantes de monitorear, pues una contractura mal cuidada puede evolucionar en problemas musculares muy graves.

2- Las lesiones musculares con lesión anatómica (las cuales sí incluyen daño en los tejidos). Estas usualmente son detectadas y tratadas a través de ecografías. La más suave dentro de esta categoría es la llamada elongación muscular, la cual es reversible. Es un dolor muscular moderado causado por el estiramiento de las fibras musculares sin rotura. Usualmente necesita de 5 a 10 días de reposo. También en esta categoría está la distensión muscular. Esta afección causa un dolor muy agudo, dando como consecuencia que sea imposible apoyarse en el músculo afectado. Es una rotura de un número importante de fibras musculares, por lo que el músculo afectado se inflama e incluso pueden aparecer hematomas. Por último, está la más famosa: la rotura o desgarro muscular. En este caso, ocurre una rotura completa de las fibras que integran un músculo, a veces acompañado de un leve sonido de “crac”. Básicamente esta lesión causa una impotencia muscular e inmovilización del mismo causado por el dolor intenso.

Hay lesiones musculares que se pueden tratar y cuidar en casa sin ningún problema con terapias de frío y calor y productos analgésicos. Sin embargo, hay otras que requieren una visita al doctor. Es importante saber esta información para poder identificar y tratar estos traumatismos de la mejor manera. Como ya se ha mencionado, un mal cuidado y tratamiento de los mismos puede provocar que se agraven. Si el dolor es muy intenso y te inmoviliza, es recomendable que visites a un médico lo antes posible. Si crees que tienes una lesión, deja que el músculo repose y no lo obligues a realizar más actividad física.

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A veces la vida diaria se nos complica tanto que dejamos de lado la actividad física que se había vuelto parte de la rutina. Si tienes mucho tiempo sin hacer ejercicio, pero estás listo para empezar de nuevo, te dejamos algunos tips para que retomes fácilmente una vida saludable. Así sea a entrenar desde casa, salir a trotar o volver al gimnasio debes seguir los tips para volver a entrenar que te dejamos a continuación.

Lo primero que debes hacer es planificar cada uno de tus entrenamientos para poder tener una rutina de ejercicios organizada que se adapte a ti. Debes tener en cuenta que después de mucho tiempo sin entrenar los músculos están desacostumbrados y no puedes comenzar al mismo nivel de antes. Lo más probable es que tengas que comenzar con una intensidad más baja de la que llevabas y tengas que levantar pesos más livianos. El cuerpo tiene memoria muscular y la idea de planificar estas rutinas es que vuelvas a la condición física en la que estabas antes. Sin embargo, debes hacerlo poco a poco. Comenzar justo en donde lo dejaste puede ocasionarte lesiones musculares graves porque el cuerpo no está en las mismas condiciones que en ese momento.

Es recomendado empezar por rutinas que trabajen todo el cuerpo. Para esto, los entrenamientos deben incluir ejercicios variados que toquen cada uno de los grupos musculares, haciendo más fácil y rápido el proceso de adaptación. Es importante darle prioridad al número de repeticiones más que al peso que se está levantando. Así, poco a poco se acostumbrarán los músculos y se podrá ir subiendo la intensidad.

Una vez se preparen con antelación las rutinas, se debe calentar muy bien todas las partes del cuerpo que estarán involucradas. Calentar y estirar antes de entrenar ayudará a mejorar la circulación y flexibilidad de la zona, evitando así lesiones que puedan aparecer durante el ejercicio. Una buena manera de hacerlo es una pequeña caminata, ya que esto activa todos los procesos del cuerpo y por ende es un calentamiento completo. Una vez culminada la rutina, se debe estirar de nuevo para liberar la tensión a la que fue sometido el músculo durante el ejercicio. Esto ayudará a que se recupere más rápido, permitiendo que se continúe con los entrenamientos y la adaptación progresiva.  

El tiempo de descanso no debe ser menospreciado, pues también es vital para que los músculos se recuperen. Forzar al cuerpo a hacer ejercicio todos los días tampoco es necesario. Recuerda que estás en periodo de adaptación y él mismo te dirá las señales para que sepas cuándo debes descansar.

Ten en cuenta que comenzar de nuevo te da la oportunidad de aprender nuevas técnicas e incluir nuevas cosas a tu rutina. Una de estas cosas es darle prioridad a la buena ejecución de los ejercicios sobre el peso. De igual manera, no se podrán usar pesos extremos en esta primera etapa, por lo cual es el momento perfecto para aprender las técnicas correctas de cada uno de los ejercicios; es el momento de corregir malas posturas y malos movimientos. Además, es una oportunidad para probar nuevos ejercicios y actividades que no habías intentado antes porque ya tenías una rutina bien definida.

Más allá de la motivación, lo importante para que el proceso sea exitoso es la disciplina y la constancia, y esto se consigue a través de la creación de hábitos saludables. De nada sirve entrenar 2 o 3 días y creer que ya el cuerpo está listo para hacer ejercicio con la misma intensidad de antes. Haciendo esto, lo único que se logrará será unas cuantas lesiones. Es importante tener paciencia y constancia, además de verlo como una oportunidad de borrar los errores que se cometían antes y empezar de nuevo