Laboratorios FC Pharma

Caspa, cabello grasoso y picazón: ¿podría tener dermatitis seborreica?

Caspa, cabello grasoso y picazón: ¿podría tener dermatitis seborreica?

La mayoría de las personas han experimentado al menos una vez en su vida alguna afección o irregularidad de la piel. Las más comunes son la caspa, sobreproducción de grasa o algún tipo de picor. Estos síntomas son normales y pueden presentarse por distintas causas, pero cuando se presentan juntos y son graves pueden estar indicando algo mayor, como la dermatitis seborreica. Aquí explicaremos lo que debes saber para descubrir si podrías tener esta condición.

La dermatitis seborreica es una enfermedad que usualmente se presenta en el cuero cabelludo, causando manchas escamosas, costras amarillentas y caspa constante. Además, puede causar que la piel esté ligeramente enrojecida. Otras zonas del cuerpo como la cara y el pecho también pueden desarrollar esta condición.

Los expertos aún no saben específicamente qué la causa, pero en su mayoría puede estar relacionada con la Malassezia. Este es un hongo que vive en la piel y se aloja donde hay más concentración de glándulas sebáceas. Otras causas pueden ser una reacción contraproducente del sistema inmunitario, genética y algún cambio en el funcionamiento de la barrera cutánea. Sin embargo, se han notado ciertos patrones en las personas que tienen esta condición. Un factor de riesgo son algunas enfermedades neurológicas y psiquiátricas como depresión o Parkinson. Personas que tengan un sistema inmunitario debilitado (como los que sufren de VIH o que han tenido trasplantes de órganos) pueden ser más propensos a padecer este tipo de dermatitis. Otros factores de riesgo incluyen obesidad, cansancio y consumo excesivo de alcohol.

Los principales síntomas son: picazón, enrojecimiento de la piel, hojuelas de piel y caspa en el cuero cabelludo, así como en otras zonas como la barba, las cejas y el bigote. También aparecen manchas de un color amarillento que son extremadamente grasosas y tienden a descamarse. Las personas que sufren de esto suelen empeorar cuando están pasando por momentos de mucho estrés o en temporadas frías, mientras que al estar bajo el sol o al aire libre mejoran.

Una de las preguntas más comunes es ¿cómo sé si debo consultar a un médico? La respuesta es que debes asistir a un dermatólogo que pueda revisarte y ayudarte si: los síntomas son demasiado graves, sospechas que la piel puede estar infectada, no te permite llevar una vida normal, no te permite dormir, te sientes muy incómodo o consciente de ti mismo, o si te causa ansiedad y depresión.

Al hacer la visita a un médico, comenzará analizando las zonas afectadas a la vez que hace algunas preguntas sobre los síntomas que tienes. En casos especiales, se deberá tomar una muestra de piel para examinarla y descartar otras enfermedades similares como la psoriasis, la rosácea o la dermatitis atópica. Una vez identificada la enfermedad, comienza el tratamiento. Al principio, el doctor recetará champús y cremas tópicas de venta libre que sean anticaspa.

Hay distintos tipos de recomendaciones para controlar esta condición. Los más comunes son: mantener la piel siempre limpia con champús o jabones especiales que no sean demasiado agresivos con ella, aplicar cremas para mantener la piel hidratada y evitar productos para el cabello que puedan contener algún tipo de alcohol. Si se presenta en otras zonas del cuerpo que no sea el cuero cabelludo, es recomendado usar ropa de algodón o tela suave que no cause más irritación. Si esto no funciona, entonces se recurrirá a tratamientos más agresivos como champús y jabones medicados.

A pesar de que la enfermedad es incurable, el tratamiento y buena atención de la misma podrá ayudar a tener una vida normal al mantener los síntomas bajo control. Es posible que sea necesario probar distintos tratamientos y combinaciones hasta que se encuentre la que mejor funciona para cada una de las personas. 

Si te gustó este artículo, también te puede interesar...

Remedios naturales para un cabello saludable

Hay muchísimos productos que prometen resultados mágicos. Sin embargo, según varios estudios la mayoría de ellos tienen químicos que pueden dañar el cabello en lugar de sanarlo. Esto ha causado que las personas comiencen a buscar otras alternativas y en este artículo te dejamos los mejores remedios naturales para tu cabello.

Leer más

Todo lo que necesitas para empezar a practicar yoga

Todo lo que necesitas para empezar a practicar yoga

Si quieres empezar a practicar yoga, pero nunca lo has hecho antes, es normal que te surjan un millón de dudas e inseguridades sobre cómo hacerlo. Incluso pueden ser suficientes como para quitarte la idea de la cabeza y afirmar que el yoga no es para ti. Sin embargo, el yoga no se trata de ser la persona más flexible o estirarte 180 grados hacia el este, sino de conectar contigo mismo. Si quieres empezar en el yoga, te dejaremos aquí algunos consejos para que se te haga más sencillo.

Lo primero que debes saber es que no existe un solo tipo de yoga, sino varios. Esto te da la oportunidad de escoger el que mejor se adapte a ti. Sin importar el que escojas, todos los tipos de yoga te ayudarán a trabajar tus músculos, fortalecer el cuerpo, mejorar tu flexibilidad y tu respiración.

El primer tipo es el Hatha Yoga. Este es recomendado para los principiantes por ser de nivel básico y es el que se practica normalmente en los estudios de yoga o gimnasios. Este tipo de yoga es lento y calmado. Se enfoca en trabajar la fuerza de los músculos al mantener una postura por cierto tiempo sin mover más nada.

Luego, está el Ashtanga Yoga o el Vinyasa Yoga, que son un tipo de yoga más movido y rápido. En estos, las posturas se entrelazan unas con otras sin detenerse mucho en cada una, formando una secuencia.

El Bikram Yoga o el yoga con calor es un tipo de yoga un poco más avanzado. Este se hace en espacios que están acondicionados para mantener una temperatura de 42 grados con un 40% de humedad. En estas clases se realizan posturas del Hatha Yoga, que combinado con el calor, ayuda a mejorar la flexibilidad y la función cardiovascular.

Cuando escojas qué yoga vas a practicar, tal vez te preguntes si es necesario practicar yoga todos los días para que sea efectivo. La respuesta es: no. Hay personas que empiezan su día con una rutina corta de 15 minutos a primera hora de la mañana, pero si estás comenzando practicarlo dos o tres veces a la semana durante 20 minutos es suficiente. Si te sientes listo, puedes aumentar el tiempo o el número de veces a la semana que lo practicas. Estas sesiones deben ser en días alternos, ya que debes darle tiempo al cuerpo para que descanse y se recupere.

Cuando ya planificaste tu rutina, viene la típica duda de qué ropa o accesorios necesitas. Lo principal, lo hagas en tu casa o en un estudio de yoga, es una colchoneta de yoga o “Yoga Mat”. Estas suelen ser más delgadas que las típicas colchonetas de los gimnasios para poder brindar más estabilidad al momento de hacer las posturas. Cuando vayas a escoger la ropa, procura que sea cómoda. Si vas a un gimnasio, la ropa ajustada puede ayudar a que el instructor vea bien la postura y te corrija si es necesario. Si no te sientes cómodo con esto, usa la ropa que te haga sentir bien. Tampoco te preocupes mucho en escoger unos zapatos, pues lo más recomendado es que el yoga se practique descalzo para evitar resbalarse.

Recuerda, no te preocupes si no eres la persona más flexible del mundo, ¡para eso está el yoga! La flexibilidad llegará sola con la práctica y nadie va a estar fijándose en lo que estás haciendo, sólo el instructor. Es importante que vayas a clases con un instructor certificado para que te ayude a aprender la postura correcta. Tampoco lo conviertas en un estrés, es todo lo contrario. Hazlo en el horario en el que puedas, pero si es en la mañana mejor. Hacerlo en ayunas puede ayudarte a sentirte más liviano para hacer las posturas.

Si te gustó este artículo, también te puede interesar...

Los mejores tips para volver a entrenar

A veces la vida diaria se nos complica tanto que dejamos de lado la actividad física que se había vuelto parte de la rutina. Si tienes mucho tiempo sin hacer ejercicio, pero estás listo para empezar de nuevo, te dejamos algunos tips para que retomes fácilmente una vida saludable. 

Leer más

¿Qué es una lesión muscular?

¿Qué es una lesión muscular?

Las lesiones musculares son afecciones comunes entre los deportistas y aficionados del gimnasio que generalmente ocurren por un exceso de esfuerzo al momento de hacer ejercicio. Utilizar los músculos más allá de su capacidad puede romper los tejidos y causarles alteraciones, provocando dolor e incomodidad. Lo que la mayoría no sabe es que incluso lo que parece un simple dolor por haber entrenado demasiado puede clasificar como una lesión muscular. Por esto, debe recibir los cuidados adecuados para evitar que empeore y se convierta en algo más grave.

Una lesión muscular, en palabras médicas, es “un daño o alteración en la estructura normal del músculo, tanto en el componente contráctil, como en los componentes conectivos o la unión músculo tendinosa del mismo. Este daño o disfunción puede ser producto de un estiramiento excesivo, la realización de una fuerza intrínseca más allá de la capacidad contráctil del músculo, o una combinación de ambos” (Prentice, 2001). En palabras simples, el término lesión muscular abarca cualquier alteración en las estructuras que componen un músculo, sea con ruptura de algún tejido o no. Esto significa que estos traumatismos pueden ser desde un leve dolor hasta un cambio grave en la estructura de los músculos.

Las lesiones musculares se dividen en dos:

1- Las lesiones musculares sin lesión anatómica (las cuales son básicamente esas afecciones leves que realmente no representan un daño de los tejidos). La más común es la llamada rampa o calambre. Esta es una contracción muscular que afecta a la mayoría de las personas y ocurre bruscamente, produciendo un dolor repentino. Normalmente desaparece en pocos segundos o minutos. Aquí también están incluidos los dolores musculares. La causa es desconocida, pero normalmente los deportistas los sufren por dos o tres días luego de una carrera intensa o de un entrenamiento fuerte. Por último, están las contracturas musculares. Estas se presentan cuando el músculo se tensa de manera permanente por un período de tiempo, causando dolor “en frío” (es decir, después del entrenamiento). Esta afección es una de las más importantes de monitorear, pues una contractura mal cuidada puede evolucionar en problemas musculares muy graves.

2- Las lesiones musculares con lesión anatómica (las cuales sí incluyen daño en los tejidos). Estas usualmente son detectadas y tratadas a través de ecografías. La más suave dentro de esta categoría es la llamada elongación muscular, la cual es reversible. Es un dolor muscular moderado causado por el estiramiento de las fibras musculares sin rotura. Usualmente necesita de 5 a 10 días de reposo. También en esta categoría está la distensión muscular. Esta afección causa un dolor muy agudo, dando como consecuencia que sea imposible apoyarse en el músculo afectado. Es una rotura de un número importante de fibras musculares, por lo que el músculo afectado se inflama e incluso pueden aparecer hematomas. Por último, está la más famosa: la rotura o desgarro muscular. En este caso, ocurre una rotura completa de las fibras que integran un músculo, a veces acompañado de un leve sonido de “crac”. Básicamente esta lesión causa una impotencia muscular e inmovilización del mismo causado por el dolor intenso.

Hay lesiones musculares que se pueden tratar y cuidar en casa sin ningún problema con terapias de frío y calor y productos analgésicos. Sin embargo, hay otras que requieren una visita al doctor. Es importante saber esta información para poder identificar y tratar estos traumatismos de la mejor manera. Como ya se ha mencionado, un mal cuidado y tratamiento de los mismos puede provocar que se agraven. Si el dolor es muy intenso y te inmoviliza, es recomendable que visites a un médico lo antes posible. Si crees que tienes una lesión, deja que el músculo repose y no lo obligues a realizar más actividad física.

Si te gustó este artículo, también podría gustarte...

Los mejores tips para volver a entrenar

Si tienes mucho tiempo sin hacer ejercicio, pero estás listo para empezar de nuevo, te dejamos algunos tips para que retomes fácilmente una vida saludable.

LEER MÁS

Zinc: uno de los minerales más importantes

Zinc: uno de los minerales más importantes

El cuerpo humano necesita una cantidad específica de distintas vitaminas y minerales para cumplir con su buen funcionamiento y con todos los procesos que realiza. Debido a que la alimentación varía según cada quien, ciertas personas pueden tener deficiencias de algunas de estas sustancias. Por esta razón, existen suplementos que buscan reducir esta falta. Estos suplementos suelen ser recetados por doctores basándose en la alimentación particular, pero otras veces las personas deciden tomarlos por su propia cuenta. Uno de ellos es el zinc, un mineral que se encuentra en muchas comidas y que cumple funciones esenciales en el cuerpo.

El zinc es un mineral que participa en todas las reacciones bioquímicas del cuerpo humano ya que trabaja con más de 300 enzimas. Este, junto al cobre y el selenio, se encuentra en todos los órganos y tejidos. Además, está repartido en todas las células del cuerpo, ayudando con el proceso de división y creación de células nuevas. Su presencia aquí es muy importante porque ayuda a mantener la integridad de la membrana celular, evitando el daño que pueda causarse a estas unidades. El zinc interviene en la formación de osteoblastos, por lo cual ayuda a la estructura ósea y también regula la presión sanguínea, interviniendo en el sistema circulatorio. Según algunos estudios, a nivel cerebral el zinc también puede modular la comunicación entre las neuronas.

Otras funciones incluyen intervenir en procesos como la cicatrización de heridas, el metabolismo de los carbohidratos y el correcto funcionamiento del sistema inmunitario. Además, el zinc ayuda a tener un buen sentido del olfato y el gusto. Si tomas zinc regularmente disminuyen las probabilidades de contraer el resfriado común. Mejor aún, si lo tomas durante el primer día que aparecen los síntomas, puede hacer que la enfermedad dure menos y no sean tan agresiva.

El zinc también es importante para mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, quienes tienen un requerimiento de zinc mayor que el de otras personas. También influye mucho en los procesos de crecimiento de los niños y los bebés, por esto una buena alimentación en esta etapa es importante.

Las principales fuentes de zinc son las proteínas animales, como la carne de cerdo, de vaca y de pollo. Los mariscos también son buena fuente de este mineral, así como las legumbres, los granos y las nueces. Al estar contenido en muchísimos alimentos, se debe tener cuidado con los suplementos si se lleva una alimentación común (es decir, si no eres vegano, vegetariano, celíaco, etc.).  Una deficiencia no es buena, pero un exceso puede traer consecuencias como diarrea, vómito y cólicos abdominales de 10 a 13 horas después de consumirlo. La dosis recomendada es de 8 mg para las mujeres y de 11 mg para los hombres. Las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia pueden tener un requerimiento de 13 mg diarios. El zinc contenido en los vegetales es más difícil de absorber por el cuerpo. Por esto las personas que llevan una dieta especial podrían tener deficiencias.

Una deficiencia de zinc se puede reconocer porque se presentan síntomas como: infecciones frecuentes, pérdida del gusto y del olfato, pérdida del cabello, reducción del apetito, llagas en la piel, crecimiento lento en niños, problemas para ver en la oscuridad, y heridas que tardan mucho tiempo en sanar. Si sospechas que tienes una deficiencia de zinc, lo más recomendado es asistir a un doctor. Él podrá detectarla y hacer los cambios necesarios en la dieta, así como decidir si es pertinente incluir suplementos en la alimentación o no.

Ahora que sabes lo importante que es el zinc, intenta mantener una alimentación balanceada que te permita reducir las deficiencias de este y cualquier otra vitamina o mineral.

Lo que debes saber sobre la costra láctea

Lo que debes saber sobre la costra láctea

Tener un bebé puede ser preocupante ya que son sensibles y vulnerables a muchas cosas. Sin embargo, no hay porqué desesperar ya que la mayoría de las condiciones que se presentan son curables y tratables. Una de las más comunes cuando el bebé acaba de nacer es la dermatitis seborreica, denominada costra láctea cuando solo se presenta en el cuero cabelludo.

La costra láctea es una manera coloquial de denominar esta afección. Puede aparecer también en la cara, detrás de las orejas y alrededor de la zona del pañal, denominándose entonces una dermatitis seborreica. Esta suele aparecer entre las dos semanas y los doce meses de vida del bebé, y se muestra con manchas en la piel de color rojizo o amarillento que se descaman y son muy grasosas. Estas manchas tienen aspecto parecido a las costras lo que puede hacer que parezcan molestas, pero no suele producir picazón en los infantes.

Las causas en los niños no necesariamente son las mismas que en los adultos, aunque haya cosas en común. Una causa es que es posible que haya ocurrido algún cambio hormonal en la mamá cuando estaba embarazada que estimuló las glándulas sebáceas del niño. Por esta razón, hay una sobreproducción de grasa y por ende una acumulación del hongo Malassezia. También puede estar causado por las hormonas que el bebé absorbe al momento de nacer. Diagnosticar esto es sencillo, y muchas veces no es necesario asistir al doctor.

El tratamiento suele ser fácil de llevar a cabo ya que en los bebés esta condición mejora rápidamente. Lo que se aconseja es lavarlo una vez al día con champú para bebé que sea suave, no tenga fragancia, tenga un pH ácido, hipoalergénico y que no irrite los ojos. Si se desea extraer las escamas se puede hacer con un cepillo de dientes blando, y es muy importante hacerlo delicadamente. Si las escamas no salen de esta manera, otra opción es utilizar aceite mineral en la cabeza del bebé, dejarlo reposar por dos horas, y luego lavarle el pelo normalmente. También se podrían utilizar otros champús más fuertes que contengan sulfuro y ácido salicílico, pero como pueden ser irritantes, es mejor utilizarlos pocas veces. Recuerda no utilizar nada sin haberlo consultado con un pediatra.

Si esta condición no mejora, o se comienza a expandir hacia otras áreas del cuerpo como cara y axilas, es necesario asistir a un doctor. En la consulta, el médico querrá saber cuándo apareció la costra láctea, qué se ha hecho para cuidarla, qué productos se han utilizado y con qué frecuencia se le lava el pelo al bebé. Es posible que luego de haber identificado la condición, recomiende utilizar un champú medicado o cremas tópicas suaves que contengan esteroides o sean antifúngicas (que mata hongos).

En algunos casos las zonas con esta irritación pueden llegar a infectarse, por lo cual se debe mantener monitoreado al bebé y llevarlo al médico en caso de que empeore la erupción, que supure o que esté caliente al tacto. 

Aunque la dermatitis seborreica mejore es posible que vuelva a aparecer durante la pubertad o la adultez en forma de caspa. Recordemos que esta condición puede ser tratada pero es incurable. No es motivo de preocupación, pues es una afección que no representa peligro para el bebé, no es contagiosa y que es muy normal. No está causada por una mala higiene ni por lavarlo de manera incorrecta, y cuando desaparece, lo hace sin dejar ninguna cicatriz.

Todo lo que debes saber sobre la osteoartrosis

Todo lo que debes saber sobre la osteoartrosis

La osteoartrosis es una patología muy común en los seres humanos. Ocurre cuando el cartílago que separa los dos huesos se debilita o se lastima, por lo cual los huesos rozan entre sí produciendo dolor e incomodidad. Se estima que casi 1/3 de las personas mayores de 35 años presentan síntomas de artrosis, aunque estos números aumentan con la edad. En general, afecta a la mayoría de las personas mayores de 50 años, aunque es más común su aparición en mujeres. En ellas la enfermedad usualmente es más grave e intensa y se presenta en más articulaciones.

Las causas de la osteoartrosis son muchas y dependen de cada persona, yendo desde una lesión previa, hasta la genética y la edad. Dependiendo de la articulación en la que se presente, los factores de riesgo pueden ser variados. Los más comunes son: la obesidad, ya que se cree que el peso extra que se pone sobre la articulación puede llegar a desgastarla. La ocupación, ya que las personas que desempeñan trabajos en los cuales la articulación realiza constantes y repetidas flexiones pueden llegar a desarrollar osteoartrosis. Es muy común que lesiones que ocurrieron al practicar algún deporte (o cuando la persona estaba empezando a ir al gimnasio y no conocía la técnica) sean un factor de riesgo para desarrollar esta condición, aunque parezcan curadas y hayan ocurrido muchos años antes.

Esta enfermedad se puede desarrollar en cualquier articulación. Usualmente ocurre en aquellas que sostienen el peso del cuerpo y que se utilizan constantemente, como las rodillas, caderas, columna vertebral y manos. El principal síntoma de esta patología es el dolor, el cual se suele presentar sólo en la articulación afectada y cuando está en movimiento. Esto significa que el dolor suele mejorar con el reposo, pero a medida que avanza la enfermedad puede ir aumentando hasta aparecer incluso en reposo. Puede llegar a ser tan intenso que interfiere con el sueño de la persona.

Otro síntoma es la rigidez de la articulación, la cual ocurre principalmente luego de un largo período en el cual no se tiene en movimiento la zona afectada. Usualmente, esta rigidez dura poco tiempo (como 30 minutos aproximadamente) y es lo que la diferencia de otras enfermedades inflamatorias. Por último, está la incapacidad funcional, siendo la principal causa de incapacidad en adultos mayores. También es posible que se presente deformidad articular e inestabilidad.

A pesar de que esta condición no tiene cura, sí existen tratamientos con fármacos que se pueden implementar para mejorar el dolor y los síntomas. Este tratamiento puede lograr que la condición no interfiera con el estilo de vida de la persona y no llegue a ser un impedimento. Es importante que las personas con esta patología no se enfoquen sólo en los medicamentos, pues también se deben cumplir una serie de recomendaciones que los ayudarán a evitar el rápido progreso de la enfermedad. Por ejemplo, se ha demostrado que en algunos pacientes bajar de peso puede ayudarlos a controlar la sintomatología y a retrasar la destrucción de este cartílago. El uso de bastón también es importante, pues además de dar apoyo previene las caídas. Otras cosas como hacer ejercicio aeróbico y aplicar terapia de frío y calor pueden ayudar a mejorar esta patología.

Muchas veces, esta condición no es detectada porque las personas no saben reconocer sus síntomas hasta que ya están muy avanzados. Para evitar esto, es importante que, si la articulación parece estar muy rígida y duele, se debe asistir a un doctor inmediatamente. Se debe estar atento por si estos síntomas no desaparecen o son muy recurrentes. 

Aprende a reconocer los síntomas de la cefalea

Aprende a reconocer los síntomas de la cefalea.

El dolor de cabeza o la cefalea es el tipo de dolor más común entre los seres humanos, el cual generalmente se presenta intermitentemente y por cortos periodos de tiempo. Hay varios tipos de cefalea, entonces ¿cómo saber de cuál se está sufriendo e identificar los síntomas?

Una de las cefaleas más intensas es la migraña, también conocida como jaqueca. Este dolor es causado por la liberación de sustancias inflamatorias alrededor de los nervios y vasos sanguíneos de la cabeza. La migraña es una condición recurrente para los que sufren de ella, pero en el resto de las personas puede presentarse desde una vez a la semana hasta una vez al año. Este tipo de cefalea se puede reconocer porque afecta sólo un lado de la cabeza con un dolor constante o pulsátil, la intensidad puede ser moderada o fuerte, y puede durar desde unas pocas horas hasta 2 o 3 días. El síntoma característico de la migraña, y que la diferencia de otros dolores de cabeza, es que viene acompañada de náuseas.

El segundo tipo de dolor de cabeza es la cefalea tensional, que es la más común de todas. Esta ocurre cuando se contraen los músculos del cuello y del cuero cabelludo, causando dolor. Usualmente aparece en la adolescencia, afectando a más mujeres que hombres, y está relacionada con el estrés o problemas osteomusculares en la zona del cuello. Los dolores suelen durar pocas horas, pero pueden llegar a persistir por varios días. Las personas afectadas lo suelen describir como una banda de tensión que les rodea la cabeza, extendiéndose la sensación hacia o desde el cuello.

La cefalea en brotes es otro tipo que es mucho más rara, y se presenta principalmente en hombres. Esta afecta un lado de la cabeza y causa que el ojo en el lado afectado llore y se enrojezca, acompañado por la obstrucción de la fosa nasal. Es una condición recurrente y puede aparecer hasta varias veces al día, durando poco tiempo pero siendo un dolor muy intenso.

Por último, está la cefalea de rebote, causada por un exceso en el uso de analgésicos y de medicinas para combatir la cefalea. Es el tipo más común de dolor de cabeza secundario, y puede estar presente la mayor parte del tiempo, siendo más intenso al despertar. Es descrito como un dolor opresivo y persistente.

Muchas veces, no se toma como algo importante saber qué esta causando la cefalea, y se pasa por alto que al encontrar qué lo desencadena se pueden reducir las probabilidades de tenerlas recurrentemente. Una de las causas más comunes es la herencia, pues si algún familiar (sobretodo mamá y papá) sufren de cefaleas, es muy probable que la persona también las sufra. Otro factor muy común es el estrés, y algunos alimentos específicos como el cacao, la vainilla, cítricos y picante pueden desencadenar el dolor de cabeza en algunas personas.

Aunque son angustiantes y frustrantes, rara vez representan un problema mayor de salud, sin embargo se debe estar pendiente de cualquier cambio en los patrones del dolor de cabeza (como por ejemplo, que comiencen siendo algo esporádico y luego escalen a ocurrir constantemente o que empiecen a ser demasiado agudos) y se debe acudir lo antes posible a un especialista para descartar cualquier tipo de complicación u otra patología. 

5/5