Laboratorios FC Pharma

El ayuno intermitente: ¿un método efectivo o no?

El ayuno intermitente: ¿un método efectivo o no?

Una de las interrogantes que se presentan cuando se habla del ayuno intermitente es si es un método efectivo o no lo es. En un artículo anterior (¿Sabes qué es el ayuno intermitente?) se explicó qué es el ayuno intermitente, sus beneficios y algunos tips para realizarlo. También, se aclaró que esta práctica no es apoyada por todos los expertos en la nutrición y no puede ser aplicada por todas las personas. Al ser un tema tan controversial, luego de mencionar los beneficios del ayuno intermitente, exploraremos las razones que dan los expertos para refutar su uso.

Lo que más se le ha criticado al ayuno intermitente es el efecto rebote que puede aparecer después de haberlo realizado. Las personas pierden peso durante el ayuno, pero al ser una práctica que no se mantiene a largo plazo, vuelven a su alimentación normal. Esto causa una tendencia a recuperar el peso perdido (incluso ganar más), pues no cambian a hábitos más saludables, sino que regresan a los mismos de antes. Al alimentarse igual, deberían haber aumentado la misma cantidad que perdieron. Sin embargo, los expertos afirman que esta práctica puede bajar los valores de azúcar y glucosa en la sangre a niveles peligrosos para la salud. Esta nueva ganancia de peso ocurre debido a que en este proceso se pierde músculo, lo cual ralentiza el metabolismo.

Otros efectos físicos que se le critican a este tipo de alimentación es que, de no ser realizada correctamente, puede causar deshidratación y deficiencias nutricionales. En una ventana tan corta de tiempo la mayoría de las personas no logran comer todo lo que el cuerpo necesita porque se llenan. Cuando la persona vuelve a sentir hambre, ya no puede comer pues están de regreso al ayuno, negándole al cuerpo comida que está pidiendo. Además, no hay suficientes estudios que puedan demostrar las consecuencias de practicar el ayuno intermitente a largo plazo y sus efectos en la salud. Hay expertos que afirman que mantener este tipo de dietas por un tiempo prolongado puede causar daños a órganos importantes como el corazón, el cerebro, los riñones y el hígado. También afirman que una de sus consecuencias más características es que puede causar dolores de cabeza severos.

Pero no sólo se le critica sus efectos físicos, sino también sus consecuencias psicológicas. Esta práctica puede presentar efectos adversos en el humor de la persona como irritabilidad, falta de concentración, y otras como estrés, ansiedad e incluso depresión

Hay numerosos testimonios afirmando que los efectos mentales de mantener esta dieta son negativos. Algunos practicantes han sentido que están constantemente considerando y pensando lo que van a comer; que tener hambre, pero no poder alimentarse los afecta de maneras inusuales. Llamado por ellos mismos “obsesión”, esto les causa ansiedad extrema y ganas de comer cosas no saludables cuando por fin llega la hora. Afirman que están revisando el reloj constantemente y que, aunque lo intenten con todas sus fuerzas, no pueden sólo dejar de pensar en la comida. Según varios estudios, esto no es mentira ni obsesión: fisiológicamente, es normal que al haber una carencia tan pronunciada de alimentos el propio cuerpo los pedirá y hará que la persona los desee más. Esto, sumado al factor psicológico de querer lo que no se puede tener, a los ojos de los especialistas es una receta para el fracaso.

Por esto, el ayuno no es recomendado para personas con trastornos psicológicos como depresión o ansiedad, o que hayan sufrido alguna enfermedad alimentaria como anorexia. Además, personas menores de 18 años, embarazadas o mujeres en periodos de lactancia tampoco deben realizar esta dieta.

Por otra parte, hay muchas personas que afirman que este método de alimentación es torturador y no da resultados. Sin embargo, hay estudios que demuestran que el ayuno intermitente a veces falla porque las personas, luego de haberlo cumplido, tienden a recompensarse, igualando entonces la ingesta de calorías. Se demostró que cuando las personas se preparan para el ayuno intermitente consumen un 6% más de las calorías necesarias y al terminarlo, consumen un 13% más en la siguiente comida. Otro error es que al momento de comer las personas consumen cosas que no son saludables, por lo cual la alimentación termina siendo deficiente.

No hay suficientes estudios sobre este tema para poder tomar una postura definitiva, por lo cual seguirá siendo un debate entre nutricionistas y trabajadores de la salud. Mientras tanto, si deseas realizarlo, consulta con un experto primero y evalúa todo lo que conlleva realizar el ayuno intermitente de una manera saludable. ¿Te atreverías a intentarlo?

Si te gustó este artículo, también te puede interesar...

Celiaquía: comer sin gluten no es solo una moda

La dieta sin gluten se puso de moda por numerosas razones, pero esto nació de la celiaquía. Conoce quiénes, realmente, deben comer sin gluten.

Leer más

¿Qué es el ayuno intermitente?

¿Qué es el ayuno intermitente?

El ayuno intermitente es una manera de organizar las comidas diarias. En este método se pasan de 16 a 20 horas sin comer y sólo se tiene una ventana de 8 a 4 horas para consumir todas las vitaminas y minerales que el cuerpo necesita. No es como los ayunos que realizan algunas personas por motivos específicos en los cuales se puede pasar días sin comer, sino que, como el nombre lo dice, es intermitente. Se come todos los días, pero se dispone de cortos periodos de tiempo para hacerlo. 

Existen algunos estudios que demuestran que esta práctica puede tener grandes beneficios para la salud como pérdida de grasa y longevidad. Los defensores de este estilo de vida también afirman que llevar un ayuno intermitente con el objetivo de perder grasa es más fácil de prolongar en el tiempo que una dieta que se base en contar calorías y consumir porciones más pequeñas. Por otro lado, hay profesionales que están completamente en contra de este método ya que afirman que puede traer consecuencias en el bienestar de los órganos y en el metabolismo.

Existen distintos tipos de ayuno intermitente para que las personas los puedan adaptar a sus necesidades y estilos de vida. El primero se basa en dividir el día a la mitad: comer por un periodo de 12 horas y luego ayunar por otro periodo de 12 horas. Este sería el más sencillo de mantener pues hay muchas personas que lo hacen incluso inconscientemente. Por ejemplo, cenan a las 8 y luego desayunan a las 8 de la mañana del día siguiente sin haber comido nada durante la noche. Justo por esta razón, algunos expertos en la práctica consideran que este método no puede ser considerado ayuno intermitente. Afirman que, para serlo, el tiempo que se pasa sin comer debe ser mayor y así requerir fuerza de voluntad y esfuerzo mental por parte de la persona.

El segundo tipo, conocido también como el método 16:8 o la dieta de Leangains, es en el cual se ayuna por 16 horas al día y se come en una ventana de 8 horas. Este puede ser útil para alguien que ya haya probado el ayuno de 12 horas y no haya notado ningún beneficio. Un estudio realizado en ratones demostró que comer en una ventana de 8 horas, aun consumiendo todas las calorías necesarias para una buena alimentación, reducía la obesidad, la diabetes, enfermedades del hígado y reducía significativamente la inflamación.

Otro método conocido es el método 5:2, en el cual las personas comen normalmente por 5 días y durante dos días consumen aproximadamente 500 calorías. Las personas que practican este tipo de rutina lo hacen en días separados. Por ejemplo, lunes y jueves, ya que realizar este ayuno dos días seguidos puede ser perjudicial.

Por último, otra manera de ayunar es saltarse ciertas comidas. Esto permite tener flexibilidad según el hambre que tenga la persona por lo cual se vuelve más manejable y está recomendado para principiantes. Lo importante de esto es que se debe comer saludablemente en todas las comidas para evitar excesos.

Si deseas realizar ayuno, pero se te hace complicado, aquí hay algunos tips de cómo lograrlo efectivamente. Mantenerse hidratado es lo principal; el agua, té y bebidas sin calorías serán el mejor aliado. También es importante no obsesionarse con la comida, tratar de no pensar en eso y mantener la mente ocupada en actividades que relajen y entretengan. Sin embargo, es recomendado evitar actividades extenuantes en los días de ayuno prolongado. Lo mejor al momento de comer es escoger alimentos que sean altos en nutrientes y grandes en volumen, pero con pocas calorías. De esta manera te mantendrás satisfecho por más tiempo a la vez que te alimentas correctamente.

Recordemos que cambiar los hábitos de alimentación de manera brusca puede traer consecuencias para el cuerpo humano. Comenzar haciendo un ayuno de 20 horas no es lo correcto. Además, hay muchas personas con condiciones o enfermedades que no les permiten realizar sanamente el ayuno intermitente. Por esto, es indispensable hacerlo responsablemente y bajo supervisión de un especialista en el tema que pueda guiarte en este cambio.

Si te gustó este artículo, también te puede interesar...

La cafeína: el estimulante preferido de todos

El café y el té son las dos bebidas por excelencia que tienen millones de fanáticos a nivel mundial. De hecho, no sólo se consumen en desayunos y meriendas, sino que un café o un té es bueno a cualquier hora del día. El inconveniente con estas bebidas es que algunas personas, al tomarlas constantemente, tienden a consumir un exceso de cafeína diariamente, lo cual presenta un problema porque estos excesos pueden traer severas consecuencias para la salud.

Leer más

¿Qué son los superalimentos?

¿Qué son los súperalimentos?

Los “superalimentos” han tenido un boom en estos últimos años. Han ido abriéndose paso en los medios de comunicación y causando furor entre la población que constantemente está buscando nuevas opciones para llevar un estilo de vida más saludable. Sin embargo, así como hay gente que los respalda como lo mejor, hay muchas personas que creen que los superalimentos son una estafa; una simple estrategia de marketing para hacer que los productos sean más atractivos y se vendan más.

La realidad es que no existe ninguna definición científica o legal sobre qué son las superfoods. Sin embargo, son definidos como alimentos que tienen un alto valor nutricional, conteniendo en pequeñas porciones altas cantidades de vitaminas, minerales, antioxidantes, etc. Esto da como resultado que por consumir bajas cantidades de estos alimentos los beneficios para la salud son notablemente grandes. La mayor parte del tiempo, estos superalimentos son semillas, bayas o productos disecados que son molidos y comercializados en forma de polvo. Los mismos se pueden agregar a batidos y jugos (o a recetas en general) para mejorar su aporte nutricional.

Es importante destacar que existe una diferencia entre los superalimentos y los alimentos funcionales. A los primeros no se les agrega ningún tipo de nutrientes ni son modificados; son completamente naturales. Por otro lado, los alimentos funcionales sí son modificados por sus fabricantes para aumentar su aporte nutricional.

Algunas de las superfoods son:

– Agua de coco: El agua de coco está compuesta por una cantidad enorme de antioxidantes. Su composición se parece mucho a la del plasma humano, por lo cual es ideal tomarla cuando las personas están enfermas. Contiene glucosa, magnesio y potasio.

– Aceite de oliva: El aceite de oliva puede brindar un gran aporte a la dieta debido a su composición de grasas monoinsaturadas y sus compuestos antioxidantes.

– Quinoa: La quinoa contiene una cantidad importante de proteínas, minerales, vitamina E y vitaminas del complejo B. La cantidad de fibra que contiene puede ayudar a regular el tránsito intestinal y reducir el estreñimiento.

– Cacao: El cacao ha demostrado poseer una cantidad importante de antioxidantes y magnesio. Además, tiene teobromina, un estimulante parecido a la cafeína.

– Legumbres: Las legumbres son una fuente importante de proteína con alto valor biológico, además de aportar grandes cantidades de minerales como magnesio, calcio y hierro. Estas proteínas vienen en poca cantidad al comparar las legumbres con la carne, pero aportan mucha fibra y poca grasa.

Hasta acá, todo bien y bastante normal. Sin embargo, a estos alimentos se les ha otorgado la capacidad de curar enfermedades, reducir dolencias y mejorar la salud de las personas. Muchos expertos y nutricionistas se han opuesto a esta idea. Ellos afirman que no hay alimento mágico que cure por si solo a las personas y que la salud del ser humano depende de muchos factores. Al final, los alimentos (súper o no) sólo son regalos que nos da la naturaleza. Aunque incluir estas superfoods en nuestras comidas puede ser bastante bueno, realmente no es beneficioso si se lleva una mala alimentación.

Sí es cierto entonces que este tipo de comidas aportan grandes beneficios para la salud. Si lo vemos desde el punto de vista nutricional, podrían ser considerados superalimentos debido a la gran concentración de nutrientes que tienen. Sin embargo, este concepto de superalimentos no se refiere a que sean comidas mágicas capaces de curar cualquier dolencia y mejorar la salud de una persona de la noche a la mañana. La inclusión de estos en la dieta debe ir acompañado de un ritmo de vida saludable y, muy importante, una correcta alimentación.

Si te gustó este artículo, también te puede interesar...

Celiaquía: comer sin gluten no es solo una moda

A medida que la moda naturalista crece, se han popularizado dietas que buscan aumentar la ingesta de comida natural y reducir los alimentos procesados. Entre estas se incluye la dieta sin gluten. ¿De dónde nació esto y quienes son los que realmente no pueden comer gluten?

Leer más

Zinc: uno de los minerales más importantes

Zinc: uno de los minerales más importantes

El cuerpo humano necesita una cantidad específica de distintas vitaminas y minerales para cumplir con su buen funcionamiento y con todos los procesos que realiza. Debido a que la alimentación varía según cada quien, ciertas personas pueden tener deficiencias de algunas de estas sustancias. Por esta razón, existen suplementos que buscan reducir esta falta. Estos suplementos suelen ser recetados por doctores basándose en la alimentación particular, pero otras veces las personas deciden tomarlos por su propia cuenta. Uno de ellos es el zinc, un mineral que se encuentra en muchas comidas y que cumple funciones esenciales en el cuerpo.

El zinc es un mineral que participa en todas las reacciones bioquímicas del cuerpo humano ya que trabaja con más de 300 enzimas. Este, junto al cobre y el selenio, se encuentra en todos los órganos y tejidos. Además, está repartido en todas las células del cuerpo, ayudando con el proceso de división y creación de células nuevas. Su presencia aquí es muy importante porque ayuda a mantener la integridad de la membrana celular, evitando el daño que pueda causarse a estas unidades. El zinc interviene en la formación de osteoblastos, por lo cual ayuda a la estructura ósea y también regula la presión sanguínea, interviniendo en el sistema circulatorio. Según algunos estudios, a nivel cerebral el zinc también puede modular la comunicación entre las neuronas.

Otras funciones incluyen intervenir en procesos como la cicatrización de heridas, el metabolismo de los carbohidratos y el correcto funcionamiento del sistema inmunitario. Además, el zinc ayuda a tener un buen sentido del olfato y el gusto. Si tomas zinc regularmente disminuyen las probabilidades de contraer el resfriado común. Mejor aún, si lo tomas durante el primer día que aparecen los síntomas, puede hacer que la enfermedad dure menos y no sean tan agresiva.

El zinc también es importante para mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, quienes tienen un requerimiento de zinc mayor que el de otras personas. También influye mucho en los procesos de crecimiento de los niños y los bebés, por esto una buena alimentación en esta etapa es importante.

Las principales fuentes de zinc son las proteínas animales, como la carne de cerdo, de vaca y de pollo. Los mariscos también son buena fuente de este mineral, así como las legumbres, los granos y las nueces. Al estar contenido en muchísimos alimentos, se debe tener cuidado con los suplementos si se lleva una alimentación común (es decir, si no eres vegano, vegetariano, celíaco, etc.).  Una deficiencia no es buena, pero un exceso puede traer consecuencias como diarrea, vómito y cólicos abdominales de 10 a 13 horas después de consumirlo. La dosis recomendada es de 8 mg para las mujeres y de 11 mg para los hombres. Las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia pueden tener un requerimiento de 13 mg diarios. El zinc contenido en los vegetales es más difícil de absorber por el cuerpo. Por esto las personas que llevan una dieta especial podrían tener deficiencias.

Una deficiencia de zinc se puede reconocer porque se presentan síntomas como: infecciones frecuentes, pérdida del gusto y del olfato, pérdida del cabello, reducción del apetito, llagas en la piel, crecimiento lento en niños, problemas para ver en la oscuridad, y heridas que tardan mucho tiempo en sanar. Si sospechas que tienes una deficiencia de zinc, lo más recomendado es asistir a un doctor. Él podrá detectarla y hacer los cambios necesarios en la dieta, así como decidir si es pertinente incluir suplementos en la alimentación o no.

Ahora que sabes lo importante que es el zinc, intenta mantener una alimentación balanceada que te permita reducir las deficiencias de este y cualquier otra vitamina o mineral.

La Cafeína: el estimulante preferido de todos

La cafeína: el estimulante preferido de todos

El café y el té son las dos bebidas por excelencia que tienen millones de fanáticos a nivel mundial. De hecho, no sólo se consumen en desayunos y meriendas, sino que un café o un té es bueno a cualquier hora del día. El inconveniente con estas bebidas es que algunas personas, al tomarlas constantemente, tienden a consumir un exceso de cafeína diariamente, lo cual presenta un problema porque estos excesos pueden traer severas consecuencias para la salud.

La cafeína es un alcaloide que está contenido en las semillas de té y café, y actúa como un estimulante natural del sistema nervioso. Es por esto que las personas tienden a consumirlo cuando quieren sentirse despiertos y sacudirse el cansancio del cuerpo. Esta sustancia se encuentra principalmente en el café, el té, el chocolate y los refrescos de cola negra. Las cantidades son mayores en el café con 60-80 mg de cafeína por ración y en el té con 40 mg de cafeína por ración. En la cola negra hay 30 mg de cafeína por lata, mientras que en el chocolate hay 20 mg de cafeína por ración (una tableta de 50 gramos aproximadamente). Por último, en el café descafeinado hay 3 mg de cafeína por taza. En base a estas cantidades, los expertos recomiendan 300 mg diarios de cafeína, lo cual equivale aproximadamente a dos tazas de café.

Los efectos que la cafeína tiene en el cuerpo son principalmente de estimulación. Produce un aumento en la frecuencia cardiaca y en la presión arterial. También proporciona un incremento de energía en el cuerpo, lo cual ayuda que las sensaciones de sueño o cansancio se disipen ligeramente y la mente esté más activa. De la misma manera, ayuda a mejorar la concentración y a disminuir el apetito, ya que según algunos estudios, es posible que consumir cafeína regularmente ayude a bajar las sensaciones de hambre durante el día.

Actualmente, gracias a estos efectos estimulantes de la cafeína, las personas han querido sacarle el mayor provecho posible. Lo utilizan para mejorar su concentración, su rendimiento físico al momento de hacer ejercicio, su memoria, etc. Por esta alta demanda y el descubrimiento de nuevos beneficios, se han creado pastillas de cafeína, incluidas como un suplemento en la dieta de algunas personas. Lo curioso es que tiene una biodisponibilidad alta, lo que significa que es de rápida absorción para el cuerpo y sus efectos aparecen rápidamente. Además, suelen tener una dosis más alta de cafeína que una taza de café, lo que significa que puede tener resultados más significativos. Pero, ¿Cuánto duran estos efectos de la cafeína? Normalmente, aparecen entre 20 minutos y una hora después de haber sido consumida, y puede durar hasta 6 horas, siendo este el tiempo que le toma al cuerpo degradar completamente la sustancia.

A pesar de todos los efectos positivos que tiene la cafeína en el cuerpo, hay algunas personas que pueden presentar reacciones adversas a ella. Las probabilidades de padecer estos efectos secundarios aumentan si la persona excede las cantidades recomendadas, pero a veces llegar a un exceso no es necesario ya que todo depende del organismo de cada uno. Dentro de estas contraindicaciones se incluye que puede causar temblores o inquietud, y en casos más graves (por su potencial estimulante) puede llevar a estados de alteración o incluso ansiedad. Si se toma en las noches o ya avanzada la tarde, algunas personas pueden experimentar insomnio. Su consumo excesivo puede ocasionar dolores de cabeza, deshidratación e incluso adicción.

Las personas que  desarrollan una adicción a la cafeína y la consumen en cantidades importantes, suelen tener síntomas de abstinencia cuando lo cortan de su alimentación o cuando disminuyen las cantidades diarias. Estos síntomas incluyen dolor de cabeza y pérdida de ánimo, aunque suelen desaparecer luego de unos pocos días. Pacientes con enfermedades cardiovasculares o hipertensión no deben consumir cantidades altas de cafeína; de hecho, está recomendado que no la consuman en lo absoluto. De la misma manera, personas que tengan problemas para dormir no deberían consumir cafeína en cantidades mayores a las recomendadas, sobretodo después del mediodía.

Esto no significa que si te gusta el café o el té tienes que dejar de consumirlo, sino que debes regular su consumo. Como se mencionó, estas contraindicaciones aparecen mayormente cuando hay excesos de cafeína en el cuerpo, así que cuida las cantidades y de esta manera evitas sobrepasarte, cuidas tu salud e igual, disfrutas de tu bebida favorita. Si lo tomas de manera moderada, la cafeína puede aportar grandes beneficios ¡aprovéchala!

Mousse de chocolate: receta saludable

Mousse de chocolate: receta saludable

La merienda de la tarde suele ser la comida que más le causa dolores de cabeza a las personas que están tratando de bajar de peso o simplemente tener una mejor alimentación. Por más que se trate de ignorar, ese antojo de comer algo dulce a media tarde siempre aparece. Sin embargo, hay diversas recetas que se pueden hacer para satisfacer ese antojo y aun así comer algo saludable. Una de esas es este delicioso mousse de chocolate a base de aguacate, sencillo de hacer y muy rico. Puede sonar un poco raro, pero no te preocupes, el aguacate es sólo para darle consistencia y no sabor, así que quedará delicioso y con una textura increíble.

Los ingredientes que se necesitan para este mousse de chocolate son muy sencillos:

  • 125 gramos de chocolate oscuro (debe ser mínimo 60% de cacao)
  • Dos aguacates maduros
  • 20 gramos de cacao en polvo (debe ser puro)
  • 125 ml de leche de almendras (o cualquier otra leche baja en grasas)
  • 3 ml de esencia de vainilla
  • Miel o edulcorante al gusto

Preparar esta receta es extremadamente fácil y no te tomará más de 15 minutos. La preparación del mousse de chocolate va de la siguiente manera:

Paso 1: Debes picar el chocolate en trozos y ponerlo en una olla a fuego bajo para que se funda, removiendo constantemente para evitar que se queme. Otra opción es colocarlo en un bol que sea apto para el microondas y calentarlo en intervalos de 20 a 30 segundos, sacándolo y removiendo entre cada uno para evitar que se queme.

Paso 2: Una vez que el chocolate está derretido, se deja reposar para que se ponga a temperatura ambiente. Mientras tanto, se pica el aguacate y se le quita la semilla del centro y la concha, quedándose sólo con la parte blanda del aguacate.

Paso 3: Triturar el aguacate junto con el cacao en polvo, la leche de almendras y la esencia de vainilla. Esto lo puedes hacer a mano o en un procesador de alimentos, lo importante es que quede una textura cremosa y no se sientan los trozos de aguacate. Debe quedar como una crema homogénea.

Paso 4: Se agrega el chocolate fundido a la mezcla y se vuelve a pasar todo por el procesador hasta que esté unido. Una vez listo, se le va agregando el dulce al gusto. Lo recomendado es agregar un poco y probar, agregar y probar, hasta que quede con el sabor perfecto.

Paso 5: se coloca en vasitos o en algún recipiente donde se vaya a servir y se lleva a la nevera alrededor de 6 a 8 horas para que tome la consistencia necesaria y se enfríe, además de perder el sabor a aguacate.

Si deseas agregarle un toque extra, puedes hacer un merengue con clara de huevo y edulcorante, colocarlo sobre el mousse y espolvorear un poco de cacao en polvo por encima. Esto no sólo lo hará lucir como un postre elaborado y gourmet, sino que le agregará un toque de sabor especial.

¡Y listo! Ya tienes la merienda perfecta. Esta receta también puede utilizarse como postre luego de una comida ligera, a media mañana o incluso en la noche. Es perfecta para dar ese toque dulce a cualquier momento del día. Atrévete a preparar este mousse saludable de chocolate y disfruta de un dulce sin ningún tipo de culpas

Si te gustó este artículo, también te puede interesar...

Celiaquía: comer sin gluten no es solo una moda

La dieta sin gluten se puso de moda por numerosas razones, pero esto nació de la celiaquía. Conoce quiénes, realmente, deben comer sin gluten.

Leer más

Celiaquía: comer sin gluten no es solo una moda

Celiaquía: comer sin gluten no es solo una moda

A medida que la moda naturalista crece, se han popularizado dietas que buscan aumentar la ingesta de comida natural y reducir los alimentos procesados. Esta nueva forma de comer es beneficiosa, sí, pero ha traído otras que no lo son pues no contribuyen a una buena alimentación. Entre estas se incluye una que se ha hecho muy popular: la dieta sin gluten. Las personas con celiaquía o que presenten algún tipo de intolerancia a esta proteína implementan esta dieta en su día a día.  Sin embargo, otras la han utilizado porque afirman que disminuye la hinchazón y ayuda a perder peso, además de reducir otros tipos de síntomas inflamatorios. Pero, ¿de dónde nació esto y realmente quienes son los que no pueden comer gluten?

El gluten es una proteína que se encuentra en varios tipos de cereales como la avena, la cebada, el trigo, la malta, entre otros. Su función es actuar como aglutinante en las masas de panadería y pastelería, logrando una consistencia firme al unir cada uno de los ingredientes. Por estas propiedades, puede estar presente hasta en el 50% de los productos de la industria alimentaria, suponiendo un riesgo para las personas alérgicas y obligándolas a llevar una dieta muy restrictiva.

La celiaquía es una condición padecida por el 2% de la población mundial. La celiaquía hace que el sistema inmunológico reaccione alérgicamente al gluten, causando una inflamación de las mucosas del intestino delgado. En estos casos, hasta la más pequeña ingesta de gluten puede causar daños severos a las vellosidades que recubren el intestino, que pueden destruirse. Esto puede causar problemas extremadamente graves porque las vellosidades intestinales son las encargadas de absorber todas las vitaminas, minerales y nutrientes de las comidas ingeridas. Al ser destruidas, no podrían cumplir esta función, pudiendo incluso causar malnutrición. Sin embargo, la ingesta de gluten no es indispensable para el cuerpo por lo cual los celíacos pueden fácilmente sustituir este tipo de alimentos por otros como carne, pescado, legumbres, huevos y vegetales.

La enfermedad celíaca puede presentarse de muchas maneras. Lo más común es que se manifieste con síntomas digestivos, como diarrea, vómito y anemia. También pueden presentarse otros como dolor o distensión abdominal, disminución del apetito, gases e incluso estreñimiento. En ocasiones, pueden presentarse síntomas en otras partes del cuerpo causados por la poca absorción de nutrientes en periodos prolongados de tiempo. Algunos de estos síntomas son fatiga, pérdida del cabello, calambres musculares, sangrado nasal, depresión o ansiedad. Uno de los principales síntomas que se presenta, sobre todo en niños pequeños, son cambios de humor e irritabilidad. A pesar de todo, hay personas que padecen la enfermedad, pero no muestran síntomas. Por esto, la dieta recomendada por un especialista no debe ser suspendida en ningún caso, ni siquiera si la persona ya se siente bien.

Hay otras enfermedades que se relacionan a la celiaquía y pueden mostrar síntomas similares. Una de ellas es la sensibilidad al gluten no celíaca. Esta condición causa síntomas muy similares, pero los anticuerpos que presenta son negativos por lo cual la persona no califica como celíaca. Otra puede ser la dermatitis herpetiforme, que aparece en uno de cada cuatro pacientes diagnosticados con celiaquía y es la manera en la que la enfermedad se evidencia en la piel, causando picazón.

La celiaquía no se puede curar, pero el tratamiento para esta condición es llevar una dieta libre de gluten de por vida. Esto ayudará a que los síntomas desaparezcan y a que se recuperen las vellosidades dañadas del intestino. Es posible que el profesional le recomiende suplementos de vitaminas y minerales, pero la recuperación total del paciente puede tomar de 2 a 3 años.

Si se presentan síntomas de celiaquía es mejor asistir al médico, pues pueden ser confundidos con los de otras enfermedades intestinales. Si existe sospecha de celiaquía no se debe comenzar una dieta sin gluten antes de asistir al doctor pues hacerlo puede afectar el diagnóstico. Tampoco es recomendado que las personas sin celiaquía lleven una dieta sin gluten que no esté supervisada por un nutricionista especialista en el tema. Recordemos que los carbohidratos son la principal fuente de energía del cuerpo y eliminarlos puede ser perjudicial para la salud.

Si te gustó este artículo, también te puede interesar...

Caspa, cabello grasoso y picazón: ¿podría tener dermatitis seborreica?

Casi todos hemos experimentado caspa, sobreproducción de grasa o picor. Descubre si esto podría estar indicando dermatitis seborreica.

Leer más