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¿El estiramiento debe ir antes o después de realizar la actividad física?

¿El estiramiento debe ir antes o después de realizar la actividad física?

Un tema de conversación bastante común entre las personas que realizan deporte es si el estiramiento debe ir antes o después de realizar la actividad física. Lo cierto es que ambos tienen varios beneficios para el cuerpo que son importantes al momento de realizar la actividad física y prevenir lesiones. Se debe tomar en cuenta que hacerlo durante el tiempo necesario también es importante, pues estirar 5 minutos al día no es suficiente para obtener sus beneficios.

¿Por qué es importante estirarse antes de la actividad física? 

Cuando los músculos pasan mucho tiempo en reposo tienden a estar fríos, por lo cual empezar a hacer ejercicios de alto impacto inmediatamente puede causar lesiones musculares. Estirar antes del entrenamiento es una buena manera de calentar los músculos y hacer que poco a poco se preparen para la actividad física que se va a realizar. Además, esto ayudará a que tengan la flexibilidad necesaria para hacer diversas posturas y ejercicios.

Se debe tomar en cuenta que el estiramiento debe realizarse con cuidado y sin ejercer mucha presión, ya que al estar los músculos fríos puede ocurrir una lesión si se hace con mucha intensidad.

¿Por qué estirarse después de la actividad física?

Es normal que después de realizar ejercicio las personas estiren, y esto es porque los músculos pueden quedar tensos y rígidos al haber sido sometidos a una actividad de alto impacto, por lo cual estirarlos es una buena manera de hacer que se relajen y evitar lesiones musculares, así como calambres y dolores posteriores.

Por otra parte, estirar después del ejercicio ayuda a que el cuerpo libere todo el estrés y la carga a la que fue sometido. En este caso, también deben ser estiramientos suaves, pues durante el ejercicio ocurren micro-roturas en los músculos que son la causa de los dolores posteriores, y estirar con mucha fuerza podría ocasionar que estas se agraven.

En general, estirar antes y después del ejercicio puede tener beneficios como: menor rigidez lo cual ayudará a evitar el desgaste de las articulaciones, ayudará a evitar lesiones musculares, reducirá las molestias, aumentará la circulación del cuerpo, y mejorará la postura ya que estirar con frecuencia la espalda y la zona lumbar ayudará a mantenerse más recto. Además, se mejorará la movilidad en general, ya que el estiramiento hace que las articulaciones se suelten y nos permitan más flexibilidad, manteniéndolas saludables. 

Otros expertos aseguran que el mejor momento del día para estirar es en la noche antes de irse a dormir. Esto porque durante el día nuestro cuerpo está sometido a la fuerza de la gravedad, que junto con el estrés, posturas específicas mantenidas, y esfuerzos mecánicos pueden causar una tensión en nuestro sistema músculo-esquelético que debemos liberar antes de ir a dormir. Al hacerlo, la musculatura liberará esta presión y al irnos a acostar inmediatamente el efecto perdurará durante la noche, haciendo que despertemos con el cuerpo más ligero. Cada estiramiento debe durar alrededor de 10 a 15 minutos.

Usualmente, muchas personas no se toman el tiempo de estirar porque no comprenden cuál es su importancia o porque están tan apuradas con la rutina diaria que al hacer ejercicio no quieren alargarlo o perder más tiempo estirando, pero ahora que conoces todos los beneficios que tiene, es importante que le dediques el tiempo que se merece por la salud de tus músculos y tu salud en general. 

¿Qué es la piel y por qué debes cuidarla?

¿Qué es la piel y por qué debes cuidarla?

La piel es el órgano más grande de todo el cuerpo, el más versátil y el único que siempre está expuesto al mundo exterior. Ella es capaz de reflejar muchas cosas, como la edad de la persona, el estado físico e incluso el estado emocional. Es por esto que cuidarla es muy importante.

Este órgano está formado de dos grandes capas: la dermis y la epidermis. La epidermis es la capa exterior de la piel, y puede cambiar de grosor dependiendo de dónde se encuentre. Por ejemplo, la epidermis en la planta de los pies es mucho mas gruesa que la de los párpados. Luego, está la dermis, que es la encargada de producir el colágeno y darle la elasticidad.

Algunos de los datos de la piel pueden parecer impresionantes. Por ejemplo, esta tiene cerca de 200 terminaciones nerviosas por metro cuadrado y 17 mil terminaciones táctiles. Otro dato es que este órgano muda cerca de 19 kilogramos de células muertas alrededor de toda la vida de una persona. La piel, dependiendo de cada quien, puede llegar a ocupar de 1.5 a 2 metros cuadrados y pesar entre 3 y 5 kilogramos, que con el tejido subcutáneo, puede llegar a constituir hasta el 16% del peso corporal total.

Este órgano cumple muchísimas funciones en nuestro cuerpo. La principal es que nos protege de los agentes externos y de bacterias, así como del frío y del calor, ya que ayuda a regular la temperatura del cuerpo a través de los vasos sanguíneos y la producción de sudor. Hay que recordar que es en la piel que tenemos el sentido del tacto gracias a las terminaciones táctiles que se encuentran allí. Este órgano es tan increíble que se regenera y se lubrica a si mismo, e incluso ayuda a expulsar algunas toxinas. La piel también es capaz de alertar acerca de algunas enfermedades cambiando de color, de textura, con la aparición de granos, aparición de lunares, etc. Por esto es muy importante estar pendiente de su apariencia y de su estado ya que puede estar advirtiendo acerca de algo más complejo.

Aun así, a veces las personas no son conscientes de lo importante que es cuidar de la piel y todos los beneficios que esto puede tener, no sólo para mejorar su aspecto, sino para mejorar la salud en general. Primero y principal, cuidarla es muy importante porque una piel sana es capaz de luchar contra los signos del envejecimiento y evitar enfermedades potenciales, como alergias cutáneas, llagas y acné. Una piel poco cuidada es más susceptible a enfermedades e infecciones y sana de las heridas más lentamente. También es muy importante cuidar el aspecto de ella, ya que una piel sana se ve hidratada y con fuerza, mientras que una que no obtiene los cuidados adecuados tiende a verse opaca, pálida y sin vida. Además, esto puede causar que las arrugas sean más pronunciadas y más profundas y que aparezcan manchas o zonas moradas, así como puede perder muchos nutrientes por lo cual se vuelve más fina y débil.

¿Qué hacer para cuidar de ella? Es muy sencillo. Tener una alimentación adecuada y tomar mucha agua es el primer paso, pues los cambios siempre son mejores si ocurren de adentro hacia afuera. El segundo paso es utilizar los productos del cuidado personal que se adapten a tus necesidades según tu tipo de piel. Es importante no sobreexponerla al sol y siempre usar protector solar. Si crees que tienes algún problema más grave, ve al dermatólogo. De esta manera, evitas automedicarte y cuidas tu piel de la mano de un experto en el tema.

Recuerda que la piel es tu carta de presentación y sólo tenemos una. Por esto quieres que esté perfecta, así que siempre debes darle el cuidado adecuado y no minimizar su importancia.

Guía para el primer mes de vida del bebé

Guía para el primer mes de vida del bebé

Ser mamá o papá primerizo a veces puede dar un poco de miedo, y aunque el doctor diga muchas cosas y dé muchas indicaciones, es normal llegar a casa y no saber realmente qué hacer o sentirse inseguros. Sin embargo, muchas de las cosas que causan estas dudas son completamente normales, así que aquí dejamos una guía básica para entender y monitorear el primer mes de vida de tu bebé.

Lo primero que debes saber son las características físicas. Al principio, su cabeza es grande y pesada, y al no haber desarrollado aun la suficiente fuerza en el cuello para poder levantarla y moverla, es probable que siempre debas sostenerla. A medida que el tiempo pasa, el bebé irá desarrollando esta fuerza y verás cómo levanta la cabeza cuando está, por ejemplo, acostado boca abajo. Durante estas primeras semanas, su vista no está desarrollada por lo cual es normal que no vea nítido. Poco a poco irá abriendo los ojos y podrá enfocarse en caras conocidas o incluso sonreír ante ellas, pero mientras tanto, su atención será captada por luces y sonidos que lo relajan y lo entretienen.

La respiración del bebé puede llegar a ser fuerte y rápida, sobretodo mientras duerme, y esto no significa que tenga algún problema respiratorio. Usualmente los padres se preocupan por esto, pero para tener en cuenta, los adultos tomamos cerca de 20 respiraciones por minuto mientras que los niños toman entre 40 y 60. Las uñas también comenzarán a crecer, por lo cual es importante cortarlas con regularidad para evitar que se rasguñe o se lastime a si mismo. Es recomendado bañarlo diariamente con agua tibia, cuidando que no le entre en los oídos y en los ojos. Este baño diario es suficiente para que el cordón umbilical se mantenga desinfectado hasta que se caiga luego de 7 o 15 días de haber nacido.

Es importante que siempre se le dé mucho amor y mimos al bebé, pues debe sentirse protegido y en un ambiente de paz ya que esto lo hará sentir como en el útero materno y así se evitarán inquietudes. Al cargarlo y acunarlo, se sentirá a gusto pues reconocerá a su mamá e incluso a su papá, el cual también debe tomar un papel principal en el desarrollo del bebé ya que lo único que lo limita es la lactancia. Pasearlo por los distintos lugares de la casa puede ayudar a que el bebé se familiarice con los sonidos y ruidos del espacio que tiene a su alrededor y en el cual va a crecer.

Durante este primer mes de vida dormirá mucho, probablemente entre 16 y 20 horas diarias, y se despertará por cortos periodos de tiempo cada 2 o 3 horas para alimentarse.  Es recomendado por los especialistas alimentarlo únicamente con leche materna durante estos primeros meses, y en caso de que la mamá no pueda hacerlo se debe consultar con el pediatra para encontrar otra solución. En ningún caso es recomendado alimentarlo con suplementos a menos que así lo indique un especialista. También es importante saber que aunque esté siendo alimentado correctamente y esté siendo amamantado cuando lo requiere es posible que pierda peso; mientras se mantenga en chequeo con un pediatra esto es totalmente normal en los recién nacidos. También es posible que tenga hipo y que estornude, y esto no significa que tiene algún problema digestivo.

Lo importante es tener en consideración que un bebé recién nacido es un ser muy pequeño que acaba de llegar al mundo y que como todos los procesos necesita adaptación. Por esto se debe tener cuidado con microbios y bacterias que puedan entrar desde el exterior y puedan causar algún tipo de enfermedad o infección. El cuarto del bebé siempre debe estar limpio y desinfectado, y al momento de recibir visitas deben ser cortas (de no más de 20 minutos) y que no invadan su espacio ya que puede asustarse con facilidad. También es importante que si se va a tomar al bebé en  brazos, la persona debe tener las manos limpias ya que estos aún no han desarrollado un sistema inmunitario fuerte.

Al conocer esta información básica, tener un recién nacido en casa no suena tan difícil. Lo importante es recordar siempre que no se debe tener acciones bruscas con él o juegos que lo sacudan demasiado, tratarlo con amor y cariño, y respetar su espacio y sus deseos. Más que preocupación, este bebé traerá felicidad a la casa, amor y muchos buenos recuerdos.

Celiaquía: comer sin gluten no es solo una moda

Celiaquía: comer sin gluten no es solo una moda

A medida que la moda naturalista avanza y crece, se han popularizado muchas dietas que buscan aumentar la ingesta de comida natural y reducir los alimentos demasiado procesados. Estas nuevas formas de comer son muy beneficiosas, pero han traído consigo el aumento de dietas que no son realmente buenas pues puede afectar la correcta alimentación de la persona. Entre estas se incluye una que se ha hecho muy popular: la dieta sin gluten. Esta dieta es usualmente implementada por personas celíacas o personas que presenten algún tipo de intolerancia a esta proteína, pero otras la han incluido como un hábito porque afirman que disminuye la hinchazón y ayuda a perder peso, además de reducir otros tipos de síntomas inflamatorios. Pero, ¿de dónde nació esto y quienes son los que realmente no pueden comer gluten?

El gluten es una proteína que se encuentra en varios tipos de cereales como la avena, la cebada, el trigo, la malta y otros que son menos conocidos. Su función es actuar como aglutinante en las masas de panadería y pastelería, logrando así una consistencia firme al unir las moléculas de cada uno de los ingredientes. El gluten, por estas propiedades, puede estar presente hasta en el 50% de los productos de la industria alimentaria, suponiendo un riesgo y obligando a las personas alérgicas a él a llevar una dieta muy restrictiva.

La celiaquía es una condición que padece cerca del 2% de la población mundial que hace que el sistema inmunológico reaccione alérgicamente al gluten, causando una inflamación de las mucosas del intestino delgado. En estos casos, hasta la más pequeña ingesta de gluten puede causar daños severos, sobretodo a las vellosidades que lo recubren, las cuales pueden llegar a destruirse. Esto puede causar problemas extremadamente graves porque las vellosidades intestinales son las encargadas de absorber todas las vitaminas y nutrientes de las comidas ingeridas, y al ser destruidas no podrían cumplir esta función, pudiendo incluso causar malnutrición. Sin embargo, la ingesta de gluten no es indispensable para el cuerpo, por lo cual los celíacos pueden fácilmente sustituir este tipo de alimentos por otros como carne, pescado, legumbres, huevos y vegetales.

La enfermedad celíaca puede presentarse de muchas maneras. Lo más común es que se manifieste con síntomas digestivos, como por ejemplo diarrea, vómito y anemia, aunque también pueden presentarse otros como dolor o distensión abdominal, disminución del apetito, gases e incluso estreñimiento. Algunas veces pueden presentarse síntomas en otras partes del cuerpo causados por la poca absorción de nutrientes en periodos prolongados de tiempo. Algunos de estos síntomas son fatiga, pérdida del cabello, calambres musculares, sangrado nasal, depresión o ansiedad. Uno de los principales síntomas que se presenta, sobretodo en niños pequeños, son cambios de humor e irritabilidad. A pesar de todo esto, hay personas que padecen la enfermedad pero no muestran ningún tipo de síntoma, es por esto que la dieta recomendada por un especialista no debe ser suspendida en ningún caso, ni siquiera si la persona ya se siente bien, y debe llevarse de por vida.

Hay otras enfermedades que se relacionan a la celiaquía y pueden mostrar síntomas similares. Una de estas es la sensibilidad al gluten no celíaca, que causa reacciones a esta proteína con síntomas muy similares pero los anticuerpos que presenta son negativos por lo cual la persona no califica como celíaca. Otras pueden ser la dermatitis herpetiforme, la cual aparece en uno de cada cuatro pacientes diagnosticados con esta condición y es la manera en la que la enfermedad se evidencia en la piel, causando picazón.

La celiaquía no se puede curar, pero como ya se ha mencionado, el tratamiento para esta condición es llevar una dieta libre de gluten de por vida. Esto ayudará a que los síntomas desaparezcan y a que se recuperen las vellosidades dañadas del intestino. Es posible que el profesional le recomiende suplementos de vitaminas y minerales, pero la recuperación total del paciente puede tomar de 2 a 3 años.

Si se presentan síntomas de celiaquía es mejor asistir al médico, pues los síntomas son muy parecidos a los de otras enfermedades intestinales. Si se tiene alguna sospecha de padecer esta enfermedad no se debe comenzar una dieta sin gluten antes de asistir al doctor pues hacerlo puede afectar el diagnóstico. Tampoco recomendamos que las personas que no presentan celiaquía lleven una dieta sin gluten que no esté supervisada por un nutricionista especialista en el tema, pues los carbohidratos son la principal fuente de energía del cuerpo, y eliminarlos puede ser perjudicial para la salud.

Aprende a reconocer los síntomas de la cefalea

Aprende a reconocer los síntomas de la cefalea.

El dolor de cabeza o la cefalea es el tipo de dolor más común entre los seres humanos, el cual generalmente se presenta intermitentemente y por cortos periodos de tiempo. Hay varios tipos de cefalea, entonces ¿cómo saber de cuál se está sufriendo e identificar los síntomas?

Una de las cefaleas más intensas es la migraña, también conocida como jaqueca. Este dolor es causado por la liberación de sustancias inflamatorias alrededor de los nervios y vasos sanguíneos de la cabeza. La migraña es una condición recurrente para los que sufren de ella, pero en el resto de las personas puede presentarse desde una vez a la semana hasta una vez al año. Este tipo de cefalea se puede reconocer porque afecta sólo un lado de la cabeza con un dolor constante o pulsátil, la intensidad puede ser moderada o fuerte, y puede durar desde unas pocas horas hasta 2 o 3 días. El síntoma característico de la migraña, y que la diferencia de otros dolores de cabeza, es que viene acompañada de náuseas.

El segundo tipo de dolor de cabeza es la cefalea tensional, que es la más común de todas. Esta ocurre cuando se contraen los músculos del cuello y del cuero cabelludo, causando dolor. Usualmente aparece en la adolescencia, afectando a más mujeres que hombres, y está relacionada con el estrés o problemas osteomusculares en la zona del cuello. Los dolores suelen durar pocas horas, pero pueden llegar a persistir por varios días. Las personas afectadas lo suelen describir como una banda de tensión que les rodea la cabeza, extendiéndose la sensación hacia o desde el cuello.

La cefalea en brotes es otro tipo que es mucho más rara, y se presenta principalmente en hombres. Esta afecta un lado de la cabeza y causa que el ojo en el lado afectado llore y se enrojezca, acompañado por la obstrucción de la fosa nasal. Es una condición recurrente y puede aparecer hasta varias veces al día, durando poco tiempo pero siendo un dolor muy intenso.

Por último, está la cefalea de rebote, causada por un exceso en el uso de analgésicos y de medicinas para combatir la cefalea. Es el tipo más común de dolor de cabeza secundario, y puede estar presente la mayor parte del tiempo, siendo más intenso al despertar. Es descrito como un dolor opresivo y persistente.

Muchas veces, no se toma como algo importante saber qué esta causando la cefalea, y se pasa por alto que al encontrar qué lo desencadena se pueden reducir las probabilidades de tenerlas recurrentemente. Una de las causas más comunes es la herencia, pues si algún familiar (sobretodo mamá y papá) sufren de cefaleas, es muy probable que la persona también las sufra. Otro factor muy común es el estrés, y algunos alimentos específicos como el cacao, la vainilla, cítricos y picante pueden desencadenar el dolor de cabeza en algunas personas.

Aunque son angustiantes y frustrantes, rara vez representan un problema mayor de salud, sin embargo se debe estar pendiente de cualquier cambio en los patrones del dolor de cabeza (como por ejemplo, que comiencen siendo algo esporádico y luego escalen a ocurrir constantemente o que empiecen a ser demasiado agudos) y se debe acudir lo antes posible a un especialista para descartar cualquier tipo de complicación u otra patología. 

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