Laboratorios FC Pharma

Dermaplaning: el tratamiento que ha revolucionado las redes sociales

Dermaplaning: el tratamiento que ha revolucionado las redes sociales

El dermaplaning es un tratamiento estético que se originó en Japón. Se utiliza desde tiempos muy antiguos, pero se hizo popular en la década de los 70 (se dice que celebridades como Marilyn Monroe y Elizabeth Taylor lo practicaban). Sin embargo, se ha hecho realmente conocido recientemente, justo cuando las personas comenzaron a buscar procedimientos para lucir una piel más hermosa y sin imperfecciones. El dermaplaning es algo controversial, pues hay opiniones distintas. Aquí exploraremos un poco de qué trata este procedimiento.

El dermaplaning es un tratamiento en el cual se hace una exfoliación del rostro utilizando un bisturí de calibre 10 o un dermatomo. Este instrumento es una especie de cuchilla afilada y con ella se raspa delicadamente la piel. Al hacer esto, se remueve toda la capa superficial de células muertas, así como el vello que recubre el rostro (conocido comúnmente como piel de durazno). Así, se logra lucir una textura extremadamente suave, sedosa y más brillante. Este tratamiento puede durar cerca de 30 minutos. Se hace estirando la piel de la cara con una mano y con la otra mano se pasa la navaja en movimientos cortos y rápidos. Puede sonar un poco extraño, pero este procedimiento es avalado por la Asociación Americana de Cirujanos Plásticos, los cuales defienden sus efectos.

Los beneficios que se le atribuyen son: una piel más brillante y suave, reducción de arrugas y manchas de acné, aplicación de maquillaje más suave y pulcra, ayuda a que los productos para la piel penetren más fácilmente y estimula la producción de colágeno. A pesar de esto, hay varios especialistas que afirman que, aunque sí deja la piel más suave y por ende el maquillaje se ve más liso, no ayuda con la reducción de líneas de expresión, no reduce las manchas del acné y que definitivamente no estimula la producción de colágeno.

La principal duda de las personas al momento de realizarlo es si el tratamiento duele y la respuesta es que no. La sensación es algo parecida a la de afeitarse las piernas, sólo que se siente en la cara. Otra inseguridad común es la creencia de que este tratamiento hará que el vello crezca más grueso, lo cual no es cierto. Esto es un mito urbano ya que está demostrado que afeitarse no hace que los pelos crezcan más gordos y oscuros. Se puede sentir así porque crecen afilados y otorgan una textura ligeramente rasposa, pero cuando vuelven a su longitud normal no hay diferencia con el vello que se tenía originalmente. En los hombres es común que el vello de la barba se engrose con los años, pero no tiene nada que ver con el afeitado.

Es recomendado repetir este tratamiento constantemente, ya que no es mágico y los vellos volverán a crecer. De la misma manera, se acumularán de nuevo las células muertas en la superficie de la piel. Este proceso toma de 3 a 4 semanas. Ese es el tiempo que la piel toma para volver a su estado natural y en el que se tendrá que repetir el procedimiento. Hacerlo no debe presentar ningún problema ni riesgo siempre que se lleve a cabo de la mano de un profesional que sepa sobre el tema. También es importante saber que el tratamiento puede ser realizado por personas con cualquier tipo de piel excepto si se tiene una piel con tendencia acnéica o con acné activo. Esto puede causar más irritación e inflamación, haciendo que aparezcan aún más imperfecciones. Las mujeres que sufren de rosácea tampoco deberían realizarse este tratamiento.

El mayor riesgo que presenta esta práctica es la hiperpigmentación. Luego de realizarla, la piel queda sensible a los rayos UV, por lo que es importante utilizar protector solar siempre para evitar que aparezcan manchas. Es recomendado consultar con el doctor si se tiene la piel oscura o morena ya que puede haber un riesgo de que esta se decolore. Otro riesgo es que ciertos profesionales afirman que afeitarse la piel puede volverla débil y frágil, siendo más propensa a los signos del envejecimiento.

Actualmente, este tratamiento se ha vuelto tan popular que incluso hay marcas que venden pequeñas navajas afiladas para que las personas lo realicen en casa. La verdad es que esto no es muy recomendable. Siempre es mejor hacerlo con un especialista que utilice un bisturí y no con una afeitadora común. Ahora que sabes esto, ¿te atreverías a “afeitarte” la cara para lucir una piel más suave y brillante?

Si te gustó este artículo, también te puede interesar...

¿Qué es la piel y por qué debes cuidarla?

La piel es el órgano más grande de todo el cuerpo, el más versátil y el único que siempre está expuesto al mundo exterior. Ella es capaz de reflejar muchas cosas, como la edad de la persona, el estado físico e incluso el estado emocional. Es por esto que cuidarla es muy importante.

Leer más

Destete: ¿Cómo lograrlo sin que sea una pesadilla?

Destete: ¿Cómo lograrlo sin que sea una pesadilla?

La alimentación con leche materna es súper importante para los bebés durante los primeros 6 meses de vida. De hecho, se recomienda que esta sea su única forma de alimentación por este tiempo. Sin embargo, luego de este periodo, se puede comenzar el destete y agregar nuevas comidas, texturas y sabores para ir introduciendo comida sólida poco a poco. Esto debido a que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), sólo se debe amamantar al bebé hasta los 2 años de vida.

El destete es el proceso mediante el cual el bebé deja de ser alimentado con leche materna y pasa a alimentarse con comida sólida. Durante las primeras semanas, puede producir molestias o rechazos por parte del bebé. Esto no depende necesariamente del momento en el que se lleve a cabo, sino de qué tan dispuesto esté a cambiar su alimentación. Los expertos afirman que mientras más tarde se haga el destete, más protestas harán los niños. Debemos recordar que es más fácil cambiar los hábitos de un bebé de 1 año que los hábitos de uno que ya tiene 2 años. Sin embargo, también afirman que no hay momento “perfecto” para comenzar a introducir sólidos en la dieta de tu bebé ya que esto está influido por factores biológicos, sociales y culturales.

Este cambio de alimentación puede ocurrir por distintas razones. En la mayoría de los casos es voluntario (cuando se hace a petición de la mamá o del bebé). Aunque suene extraño, es posible que el niño ya no quiera ser amamantado y rechace los intentos de hacerlo, demostrando que está listo para este proceso. Sin embargo, pueden presentarse algunas ocasiones en las que alguna condición o fuerza mayor obliga a la madre a parar de amamantar. Por ejemplo, por razones laborales o personales la madre ya no puede cumplir con el proceso de lactancia exclusiva y debe empezar el destete. Si se presentan otras razones externas como, por ejemplo, que la madre y el niño estarán separados por mucho tiempo o cualquiera de los dos es afectado por una enfermedad infecciosa, es común que se comience un destete involuntario.

Es importante resaltar que, como ya se mencionó anteriormente, si el destete no ha sido decisión del bebé puede mostrar disgusto y rechazo ante él. Por esto, es un proceso que requiere de paciencia y debe hacerse de manera gradual. Al principio, se comenzarán a complementar las tomas de leche materna con alimentos sólidos. A medida que el bebé se va acostumbrando, las tomas de leche materna se irán reduciendo cada vez más hasta que sean muy espaciadas. De la misma manera, la ingesta de alimentos sólidos se irá incrementando, hasta que los niños dejen de interesarse por ser amamantados.

Hay distintas maneras de incluir estas nuevas comidas en la dieta. Primero, está la tradicional en la que se preparan papillas con distintos alimentos para que el bebé se acostumbre al sabor y luego se introducen las texturas. De segundo, la manera menos tradicional que consiste en darle pedacitos pequeños de comida y que él mismo pueda agarrarla y llevársela a la boca. Esto le da la oportunidad de explorar y descubrir las texturas y sabores por si mismo. También, se le pueden dar algunas cucharadas de leche antes de comer para que no le sepa tan extraño. Se debe tomar en cuenta que al momento de alimentar al bebé las cucharadas deben ser pequeñas. Si no, se le dificultará llevar la comida de la boca a la garganta.

Un mito urbano es que debe terminarse la comida. Esto no es cierto. Al niño no se le debe obligar a comer si no quiere; él debe recibir la comida y realizar el proceso de aprendizaje por su propia voluntad. Para lograr esto, se pueden incluir juegos, como el típico avioncito, para que comer sea algo divertido y el proceso se vuelva más sencillo.

Por último, debes saber que el destete debe ser progresivo y si pide ser amamantado nunca se debe responder con un no rotundo. Se puede negociar con él, distraerlo con juguetes o decirle que luego podrá recibir la leche materna. Evita decirle “no”, pues lo hará sentir obligado y esa no es la idea. Tampoco es bueno realizarlo cuando está viviendo momentos cruciales o cambios muy grandes, como introducirlo en la guardería o la llegada de algún hermanito. El destete es de por si estresante para los niños, así que combinarlo con otros cambios en la rutina puede hacerlo peor. Toma estos consejos en cuenta y, junto con la ayuda de un pediatra, seguramente será un proceso fácil y sin mayores complicaciones.

Si te gustó este artículo, también te puede interesar...

¿Cómo hacer que los niños se despierten de buen humor?

¿Cómo te sentirías si alguien te despierta gritándote, te abre las persianas de sopetón y te sacude para que te pares rápido a hacer muchas cosas? Seguramente no te gustaría y probablemente a tus hijos tampoco. Es por esto que te dejamos aquí algunos tips y consejos para hacer que los niños se despierten de buen humor sin que se convierta en una pesadilla.

Leer más

Caspa, cabello grasoso y picazón: ¿podría tener dermatitis seborreica?

Caspa, cabello grasoso y picazón: ¿podría tener dermatitis seborreica?

La mayoría de las personas han experimentado al menos una vez en su vida alguna afección o irregularidad de la piel. Las más comunes son la caspa, sobreproducción de grasa o algún tipo de picor. Estos síntomas son normales y pueden presentarse por distintas causas, pero cuando se presentan juntos y son graves pueden estar indicando algo mayor, como la dermatitis seborreica. Aquí explicaremos lo que debes saber para descubrir si podrías tener esta condición.

La dermatitis seborreica es una enfermedad que usualmente se presenta en el cuero cabelludo, causando manchas escamosas, costras amarillentas y caspa constante. Además, puede causar que la piel esté ligeramente enrojecida. Otras zonas del cuerpo como la cara y el pecho también pueden desarrollar esta condición.

Los expertos aún no saben específicamente qué la causa, pero en su mayoría puede estar relacionada con la Malassezia. Este es un hongo que vive en la piel y se aloja donde hay más concentración de glándulas sebáceas. Otras causas pueden ser una reacción contraproducente del sistema inmunitario, genética y algún cambio en el funcionamiento de la barrera cutánea. Sin embargo, se han notado ciertos patrones en las personas que tienen esta condición. Un factor de riesgo son algunas enfermedades neurológicas y psiquiátricas como depresión o Parkinson. Personas que tengan un sistema inmunitario debilitado (como los que sufren de VIH o que han tenido trasplantes de órganos) pueden ser más propensos a padecer este tipo de dermatitis. Otros factores de riesgo incluyen obesidad, cansancio y consumo excesivo de alcohol.

Los principales síntomas son: picazón, enrojecimiento de la piel, hojuelas de piel y caspa en el cuero cabelludo, así como en otras zonas como la barba, las cejas y el bigote. También aparecen manchas de un color amarillento que son extremadamente grasosas y tienden a descamarse. Las personas que sufren de esto suelen empeorar cuando están pasando por momentos de mucho estrés o en temporadas frías, mientras que al estar bajo el sol o al aire libre mejoran.

Una de las preguntas más comunes es ¿cómo sé si debo consultar a un médico? La respuesta es que debes asistir a un dermatólogo que pueda revisarte y ayudarte si: los síntomas son demasiado graves, sospechas que la piel puede estar infectada, no te permite llevar una vida normal, no te permite dormir, te sientes muy incómodo o consciente de ti mismo, o si te causa ansiedad y depresión.

Al hacer la visita a un médico, comenzará analizando las zonas afectadas a la vez que hace algunas preguntas sobre los síntomas que tienes. En casos especiales, se deberá tomar una muestra de piel para examinarla y descartar otras enfermedades similares como la psoriasis, la rosácea o la dermatitis atópica. Una vez identificada la enfermedad, comienza el tratamiento. Al principio, el doctor recetará champús y cremas tópicas de venta libre que sean anticaspa.

Hay distintos tipos de recomendaciones para controlar esta condición. Los más comunes son: mantener la piel siempre limpia con champús o jabones especiales que no sean demasiado agresivos con ella, aplicar cremas para mantener la piel hidratada y evitar productos para el cabello que puedan contener algún tipo de alcohol. Si se presenta en otras zonas del cuerpo que no sea el cuero cabelludo, es recomendado usar ropa de algodón o tela suave que no cause más irritación. Si esto no funciona, entonces se recurrirá a tratamientos más agresivos como champús y jabones medicados.

A pesar de que la enfermedad es incurable, el tratamiento y buena atención de la misma podrá ayudar a tener una vida normal al mantener los síntomas bajo control. Es posible que sea necesario probar distintos tratamientos y combinaciones hasta que se encuentre la que mejor funciona para cada una de las personas. 

Si te gustó este artículo, también te puede interesar...

Remedios naturales para un cabello saludable

Hay muchísimos productos que prometen resultados mágicos. Sin embargo, según varios estudios la mayoría de ellos tienen químicos que pueden dañar el cabello en lugar de sanarlo. Esto ha causado que las personas comiencen a buscar otras alternativas y en este artículo te dejamos los mejores remedios naturales para tu cabello.

Leer más

¿Qué son los superalimentos?

¿Qué son los súperalimentos?

Los “superalimentos” han tenido un boom en estos últimos años. Han ido abriéndose paso en los medios de comunicación y causando furor entre la población que constantemente está buscando nuevas opciones para llevar un estilo de vida más saludable. Sin embargo, así como hay gente que los respalda como lo mejor, hay muchas personas que creen que los superalimentos son una estafa; una simple estrategia de marketing para hacer que los productos sean más atractivos y se vendan más.

La realidad es que no existe ninguna definición científica o legal sobre qué son las superfoods. Sin embargo, son definidos como alimentos que tienen un alto valor nutricional, conteniendo en pequeñas porciones altas cantidades de vitaminas, minerales, antioxidantes, etc. Esto da como resultado que por consumir bajas cantidades de estos alimentos los beneficios para la salud son notablemente grandes. La mayor parte del tiempo, estos superalimentos son semillas, bayas o productos disecados que son molidos y comercializados en forma de polvo. Los mismos se pueden agregar a batidos y jugos (o a recetas en general) para mejorar su aporte nutricional.

Es importante destacar que existe una diferencia entre los superalimentos y los alimentos funcionales. A los primeros no se les agrega ningún tipo de nutrientes ni son modificados; son completamente naturales. Por otro lado, los alimentos funcionales sí son modificados por sus fabricantes para aumentar su aporte nutricional.

Algunas de las superfoods son:

– Agua de coco: El agua de coco está compuesta por una cantidad enorme de antioxidantes. Su composición se parece mucho a la del plasma humano, por lo cual es ideal tomarla cuando las personas están enfermas. Contiene glucosa, magnesio y potasio.

– Aceite de oliva: El aceite de oliva puede brindar un gran aporte a la dieta debido a su composición de grasas monoinsaturadas y sus compuestos antioxidantes.

– Quinoa: La quinoa contiene una cantidad importante de proteínas, minerales, vitamina E y vitaminas del complejo B. La cantidad de fibra que contiene puede ayudar a regular el tránsito intestinal y reducir el estreñimiento.

– Cacao: El cacao ha demostrado poseer una cantidad importante de antioxidantes y magnesio. Además, tiene teobromina, un estimulante parecido a la cafeína.

– Legumbres: Las legumbres son una fuente importante de proteína con alto valor biológico, además de aportar grandes cantidades de minerales como magnesio, calcio y hierro. Estas proteínas vienen en poca cantidad al comparar las legumbres con la carne, pero aportan mucha fibra y poca grasa.

Hasta acá, todo bien y bastante normal. Sin embargo, a estos alimentos se les ha otorgado la capacidad de curar enfermedades, reducir dolencias y mejorar la salud de las personas. Muchos expertos y nutricionistas se han opuesto a esta idea. Ellos afirman que no hay alimento mágico que cure por si solo a las personas y que la salud del ser humano depende de muchos factores. Al final, los alimentos (súper o no) sólo son regalos que nos da la naturaleza. Aunque incluir estas superfoods en nuestras comidas puede ser bastante bueno, realmente no es beneficioso si se lleva una mala alimentación.

Sí es cierto entonces que este tipo de comidas aportan grandes beneficios para la salud. Si lo vemos desde el punto de vista nutricional, podrían ser considerados superalimentos debido a la gran concentración de nutrientes que tienen. Sin embargo, este concepto de superalimentos no se refiere a que sean comidas mágicas capaces de curar cualquier dolencia y mejorar la salud de una persona de la noche a la mañana. La inclusión de estos en la dieta debe ir acompañado de un ritmo de vida saludable y, muy importante, una correcta alimentación.

Si te gustó este artículo, también te puede interesar...

Celiaquía: comer sin gluten no es solo una moda

A medida que la moda naturalista crece, se han popularizado dietas que buscan aumentar la ingesta de comida natural y reducir los alimentos procesados. Entre estas se incluye la dieta sin gluten. ¿De dónde nació esto y quienes son los que realmente no pueden comer gluten?

Leer más

Todo lo que necesitas para empezar a practicar yoga

Todo lo que necesitas para empezar a practicar yoga

Si quieres empezar a practicar yoga, pero nunca lo has hecho antes, es normal que te surjan un millón de dudas e inseguridades sobre cómo hacerlo. Incluso pueden ser suficientes como para quitarte la idea de la cabeza y afirmar que el yoga no es para ti. Sin embargo, el yoga no se trata de ser la persona más flexible o estirarte 180 grados hacia el este, sino de conectar contigo mismo. Si quieres empezar en el yoga, te dejaremos aquí algunos consejos para que se te haga más sencillo.

Lo primero que debes saber es que no existe un solo tipo de yoga, sino varios. Esto te da la oportunidad de escoger el que mejor se adapte a ti. Sin importar el que escojas, todos los tipos de yoga te ayudarán a trabajar tus músculos, fortalecer el cuerpo, mejorar tu flexibilidad y tu respiración.

El primer tipo es el Hatha Yoga. Este es recomendado para los principiantes por ser de nivel básico y es el que se practica normalmente en los estudios de yoga o gimnasios. Este tipo de yoga es lento y calmado. Se enfoca en trabajar la fuerza de los músculos al mantener una postura por cierto tiempo sin mover más nada.

Luego, está el Ashtanga Yoga o el Vinyasa Yoga, que son un tipo de yoga más movido y rápido. En estos, las posturas se entrelazan unas con otras sin detenerse mucho en cada una, formando una secuencia.

El Bikram Yoga o el yoga con calor es un tipo de yoga un poco más avanzado. Este se hace en espacios que están acondicionados para mantener una temperatura de 42 grados con un 40% de humedad. En estas clases se realizan posturas del Hatha Yoga, que combinado con el calor, ayuda a mejorar la flexibilidad y la función cardiovascular.

Cuando escojas qué yoga vas a practicar, tal vez te preguntes si es necesario practicar yoga todos los días para que sea efectivo. La respuesta es: no. Hay personas que empiezan su día con una rutina corta de 15 minutos a primera hora de la mañana, pero si estás comenzando practicarlo dos o tres veces a la semana durante 20 minutos es suficiente. Si te sientes listo, puedes aumentar el tiempo o el número de veces a la semana que lo practicas. Estas sesiones deben ser en días alternos, ya que debes darle tiempo al cuerpo para que descanse y se recupere.

Cuando ya planificaste tu rutina, viene la típica duda de qué ropa o accesorios necesitas. Lo principal, lo hagas en tu casa o en un estudio de yoga, es una colchoneta de yoga o “Yoga Mat”. Estas suelen ser más delgadas que las típicas colchonetas de los gimnasios para poder brindar más estabilidad al momento de hacer las posturas. Cuando vayas a escoger la ropa, procura que sea cómoda. Si vas a un gimnasio, la ropa ajustada puede ayudar a que el instructor vea bien la postura y te corrija si es necesario. Si no te sientes cómodo con esto, usa la ropa que te haga sentir bien. Tampoco te preocupes mucho en escoger unos zapatos, pues lo más recomendado es que el yoga se practique descalzo para evitar resbalarse.

Recuerda, no te preocupes si no eres la persona más flexible del mundo, ¡para eso está el yoga! La flexibilidad llegará sola con la práctica y nadie va a estar fijándose en lo que estás haciendo, sólo el instructor. Es importante que vayas a clases con un instructor certificado para que te ayude a aprender la postura correcta. Tampoco lo conviertas en un estrés, es todo lo contrario. Hazlo en el horario en el que puedas, pero si es en la mañana mejor. Hacerlo en ayunas puede ayudarte a sentirte más liviano para hacer las posturas.

Si te gustó este artículo, también te puede interesar...

Los mejores tips para volver a entrenar

A veces la vida diaria se nos complica tanto que dejamos de lado la actividad física que se había vuelto parte de la rutina. Si tienes mucho tiempo sin hacer ejercicio, pero estás listo para empezar de nuevo, te dejamos algunos tips para que retomes fácilmente una vida saludable. 

Leer más

La piel como barrera protectora

La piel como barrera protectora

La piel es el órgano más extenso y uno de los más importantes del cuerpo. Por esto, cuidarla debe ser parte de la rutina diaria de todas las personas. En un artículo anterior (qué es la piel y por qué debes cuidarla) mencionamos todo lo que se refiere al conocimiento básico y acciones esenciales para mantenerla saludable. Sin embargo, hay una gran cantidad de detalles de la piel que aún quedan por conversar ya que es bastante compleja. Uno de ellos es la capa protectora de la piel, o la barrera cutánea.

Como sabemos, la piel cumple innumerables funciones de protección para el cuerpo, de las cuales la mayoría se desarrolla en el estrato córneo. Este, junto a la epidermis, conforma la capa superficial de la piel, la cual realmente es la que recibe todas las agresiones del medio ambiente. El estrato córneo es una estructura bastante especializada. Entre sus cualidades la que más resalta es ser impermeable a pesar de tener pequeños canales que permiten su hidratación y flexibilidad. La estructura del estrato córneo es descrita como una pared de ladrillos, compuesta principalmente por proteínas y lípidos intercelulares. Entre sus funciones está minimizar la pérdida de agua. Al mismo tiempo, evita que agentes nocivos como microorganismos, agentes químicos y alérgenos penetren en nuestro cuerpo.

La salud de esta barrera cutánea puede depender de muchas cosas. Por ejemplo, el envejecimiento, la raza, el estrés, el cuidado que le brinde cada persona, la nutrición, etc. Incluso puede depender de otras diferentes patologías que pueden desencadenar reacciones y procesos inflamatorios en la piel. Otro tipo de complicaciones metabólicas pueden causar una sobreproducción de grasa, piel extremadamente seca, descamación excesiva o engrosamiento de la piel.

El principal indicio de que la barrera cutánea se está debilitando es la deshidratación. Esta se presenta con tirantez, arrugas, líneas finas que aparecen en la piel y un aspecto opaco y sin vida. Para cuidar esta barrera cutánea, es importante hidratar la piel. Esta hidratación va a permitir la descamación de las capas más superficiales de la piel (es decir, la remoción de células muertas). Como se mencionó antes, la barrera cutánea está constituida principalmente por lípidos intercelulares, los cuales son ceramidas, colesterol y ácidos grasos. Utilizar productos de cuidado de la piel que contengan estos ingredientes puede ayudar a mantenerla hidratada y saludable. Algunos compuestos como la glicerina o la niacinamida pueden ayudar a aumentar la síntesis de ceramidas.

Para protegerla, es importante tener presente todas las cosas que pueden llegar a debilitarla. Por ejemplo, limpiadores muy alcalinos, medicamentos fuertes para el acné, consumo de alcohol, cambios en la alimentación, cambios hormonales, estrés y lavado o exfoliación excesiva. En general, cualquier acción que pueda causar irritaciones o reacciones alérgicas, como exposición excesiva al sol, dañará tu piel. 

Sin embargo, los daños causados a la barrera cutánea pueden ser reversibles si se empieza a ser consciente de ello y a querer mejorarla. El uso constante de productos adecuados, una buena alimentación y visitas al dermatólogo pueden ayudar a recuperarla completamente. De esta manera, podremos permitirle cumplir su función: protegernos de agentes externos que nos puedan hacer daño.

La piel juega un papel importante en nuestro aspecto físico, pero no se hace tanto énfasis en cuidarla sólo por estética, sino que va mucho más allá. Cuidar de la piel mantiene a las personas saludables ya que le permite cumplir todas estas funciones que son básicas y esenciales para nosotros.

Si te gustó este artículo, también te puede interesar...

Remedios naturales para un cabello saludable

Utiliza estos remedios naturales para lucir un cabello saludable, libre de maltrato y sin el exceso de químicos de los productos comerciales.

Leer más

¿Cómo hacer que los niños se despierten de buen humor?

¿Cómo hacer que los niños se despierten de buen humor?

¿Cómo te sentirías si alguien te despierta gritándote, te abre las persianas de sopetón y te sacude para que te pares rápido a hacer muchas cosas? Seguramente no te gustaría y probablemente a tus hijos tampoco. Es por esto que te dejamos aquí algunos tips y consejos para hacer que los niños se despierten de buen humor sin que se convierta en una pesadilla.

Lo primero y más importante es mantener una buena rutina de sueño. Así como nosotros, si los niños no duermen bien o duermen menos horas de las necesarias, probablemente se despierten cansados y de mal humor. Mantener una hora fija para cenar, bañarse y acostarse a dormir es súper importante para que él se acostumbre y pueda tener una buena noche. Es normal que los fines de semana estas horas se extiendan un poco entre juegos y películas. Sin embargo, no debe ser nada significativo para no afectar el ciclo de sueño ya establecido. Para cumplir con esta rutina, no debe haber nada en su cuarto que pueda interrumpirla, como televisor, consolas de video o celulares. Todo esto debe mantenerse fuera, en la sala de la casa o en su salón de juegos.

Dormir con pijamas que le gusten, lo hagan sentir cómodo y le den movilidad ayudará a que duerma profundamente y sin interrupciones. De la misma manera, mantener su cuarto a una temperatura media que sea cómoda para él (ni muy caliente ni muy fría) lo ayudará. Las temperaturas extremas pueden hacerlo sentir incómodo e interrumpir su ciclo de sueño.

También es importante despertarlo suavemente. Esto se puede lograr al entrar a su cuarto sigilosamente y abrir un poco las cortinas para que entre sólo un toque de luz. Acercarse a él y despertarlo con una caricia y voz suave también ayudará a que no se despierte sobresaltado. Como se dijo anteriormente, nada de entrar bruscamente, sacudirle las sábanas y levantarle la persiana de golpe. Hacer esto lo pondrá de mal humor, así como le ocurriría a cualquier persona, haciendo que el resto de la mañana sea más complicada. Despertarlo con tiempo de antelación ayudará también a prevenir esto, pues él se irá despertando poco a poco y a su ritmo. A los niños no les gusta sentirse apurados. Obligarlo a bajarse de la cama inmediatamente y a hacer muchas tareas corriendo como cepillarse y desayunar es probable que lo moleste.

Si aun así tiende a despertarse con un mal genio, se pueden incorporar juegos o acciones que lo diviertan. Sabemos que eso no es tan fácil por el corre-corre de la vida diaria, pero hacer algo sencillo ayudará a despertarlo de buen humor. Levantarte 5 o 10 minutos antes de lo normal puede marcar la diferencia. Esto no funciona con todos los niños, pero probar no cuesta nada. Algunas actividades que se pueden hacer son las adivinanzas, despertarlo con sus peluches favoritos, hacer un show gracioso y cualquier otro juego que al niño le guste. Lo importante es usar tu creatividad.

Por último, si ya se despertó pero es una lucha que haga las actividades diarias, se pueden hacer pequeños pactos con él. Por ejemplo, si él se lava los dientes solito, tú lo peinarás; o si él se viste, tú le pones los zapatos. Prepararle un desayuno que le guste siempre lo hará feliz, pues no hay nada que más ilusione a los niños que comer sus cosas favoritas. Organizarle la comida en formas y figuras, como una carita feliz o un cohete, probablemente también lo sorprenda y lo haga sentir bien. Esto ayudará a que sus mañanas sean más felices, y por ende, tu mañana también.

Lo importante a tener en cuenta es que son personas como cualquiera de nosotros, sólo que con un humor más delicado. Despiértalos con una buena energía y con cariño y seguramente todo estará bien el resto del día.

Si te gustó este articulo, también te puede interesar...

Lo que debes saber sobre la costra láctea

Tener un bebé puede ser preocupante ya que son sensibles y vulnerables a muchas cosas.  Una de las más comunes cuando el bebé acaba de nacer es la dermatitis seborreica, denominada costra láctea cuando solo se presenta en el cuero cabelludo.

leer mas

¿Qué es una lesión muscular?

¿Qué es una lesión muscular?

Las lesiones musculares son afecciones comunes entre los deportistas y aficionados del gimnasio que generalmente ocurren por un exceso de esfuerzo al momento de hacer ejercicio. Utilizar los músculos más allá de su capacidad puede romper los tejidos y causarles alteraciones, provocando dolor e incomodidad. Lo que la mayoría no sabe es que incluso lo que parece un simple dolor por haber entrenado demasiado puede clasificar como una lesión muscular. Por esto, debe recibir los cuidados adecuados para evitar que empeore y se convierta en algo más grave.

Una lesión muscular, en palabras médicas, es “un daño o alteración en la estructura normal del músculo, tanto en el componente contráctil, como en los componentes conectivos o la unión músculo tendinosa del mismo. Este daño o disfunción puede ser producto de un estiramiento excesivo, la realización de una fuerza intrínseca más allá de la capacidad contráctil del músculo, o una combinación de ambos” (Prentice, 2001). En palabras simples, el término lesión muscular abarca cualquier alteración en las estructuras que componen un músculo, sea con ruptura de algún tejido o no. Esto significa que estos traumatismos pueden ser desde un leve dolor hasta un cambio grave en la estructura de los músculos.

Las lesiones musculares se dividen en dos:

1- Las lesiones musculares sin lesión anatómica (las cuales son básicamente esas afecciones leves que realmente no representan un daño de los tejidos). La más común es la llamada rampa o calambre. Esta es una contracción muscular que afecta a la mayoría de las personas y ocurre bruscamente, produciendo un dolor repentino. Normalmente desaparece en pocos segundos o minutos. Aquí también están incluidos los dolores musculares. La causa es desconocida, pero normalmente los deportistas los sufren por dos o tres días luego de una carrera intensa o de un entrenamiento fuerte. Por último, están las contracturas musculares. Estas se presentan cuando el músculo se tensa de manera permanente por un período de tiempo, causando dolor “en frío” (es decir, después del entrenamiento). Esta afección es una de las más importantes de monitorear, pues una contractura mal cuidada puede evolucionar en problemas musculares muy graves.

2- Las lesiones musculares con lesión anatómica (las cuales sí incluyen daño en los tejidos). Estas usualmente son detectadas y tratadas a través de ecografías. La más suave dentro de esta categoría es la llamada elongación muscular, la cual es reversible. Es un dolor muscular moderado causado por el estiramiento de las fibras musculares sin rotura. Usualmente necesita de 5 a 10 días de reposo. También en esta categoría está la distensión muscular. Esta afección causa un dolor muy agudo, dando como consecuencia que sea imposible apoyarse en el músculo afectado. Es una rotura de un número importante de fibras musculares, por lo que el músculo afectado se inflama e incluso pueden aparecer hematomas. Por último, está la más famosa: la rotura o desgarro muscular. En este caso, ocurre una rotura completa de las fibras que integran un músculo, a veces acompañado de un leve sonido de “crac”. Básicamente esta lesión causa una impotencia muscular e inmovilización del mismo causado por el dolor intenso.

Hay lesiones musculares que se pueden tratar y cuidar en casa sin ningún problema con terapias de frío y calor y productos analgésicos. Sin embargo, hay otras que requieren una visita al doctor. Es importante saber esta información para poder identificar y tratar estos traumatismos de la mejor manera. Como ya se ha mencionado, un mal cuidado y tratamiento de los mismos puede provocar que se agraven. Si el dolor es muy intenso y te inmoviliza, es recomendable que visites a un médico lo antes posible. Si crees que tienes una lesión, deja que el músculo repose y no lo obligues a realizar más actividad física.

Si te gustó este artículo, también podría gustarte...

Los mejores tips para volver a entrenar

Si tienes mucho tiempo sin hacer ejercicio, pero estás listo para empezar de nuevo, te dejamos algunos tips para que retomes fácilmente una vida saludable.

LEER MÁS

Zinc: uno de los minerales más importantes

Zinc: uno de los minerales más importantes

El cuerpo humano necesita una cantidad específica de distintas vitaminas y minerales para cumplir con su buen funcionamiento y con todos los procesos que realiza. Debido a que la alimentación varía según cada quien, ciertas personas pueden tener deficiencias de algunas de estas sustancias. Por esta razón, existen suplementos que buscan reducir esta falta. Estos suplementos suelen ser recetados por doctores basándose en la alimentación particular, pero otras veces las personas deciden tomarlos por su propia cuenta. Uno de ellos es el zinc, un mineral que se encuentra en muchas comidas y que cumple funciones esenciales en el cuerpo.

El zinc es un mineral que participa en todas las reacciones bioquímicas del cuerpo humano ya que trabaja con más de 300 enzimas. Este, junto al cobre y el selenio, se encuentra en todos los órganos y tejidos. Además, está repartido en todas las células del cuerpo, ayudando con el proceso de división y creación de células nuevas. Su presencia aquí es muy importante porque ayuda a mantener la integridad de la membrana celular, evitando el daño que pueda causarse a estas unidades. El zinc interviene en la formación de osteoblastos, por lo cual ayuda a la estructura ósea y también regula la presión sanguínea, interviniendo en el sistema circulatorio. Según algunos estudios, a nivel cerebral el zinc también puede modular la comunicación entre las neuronas.

Otras funciones incluyen intervenir en procesos como la cicatrización de heridas, el metabolismo de los carbohidratos y el correcto funcionamiento del sistema inmunitario. Además, el zinc ayuda a tener un buen sentido del olfato y el gusto. Si tomas zinc regularmente disminuyen las probabilidades de contraer el resfriado común. Mejor aún, si lo tomas durante el primer día que aparecen los síntomas, puede hacer que la enfermedad dure menos y no sean tan agresiva.

El zinc también es importante para mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, quienes tienen un requerimiento de zinc mayor que el de otras personas. También influye mucho en los procesos de crecimiento de los niños y los bebés, por esto una buena alimentación en esta etapa es importante.

Las principales fuentes de zinc son las proteínas animales, como la carne de cerdo, de vaca y de pollo. Los mariscos también son buena fuente de este mineral, así como las legumbres, los granos y las nueces. Al estar contenido en muchísimos alimentos, se debe tener cuidado con los suplementos si se lleva una alimentación común (es decir, si no eres vegano, vegetariano, celíaco, etc.).  Una deficiencia no es buena, pero un exceso puede traer consecuencias como diarrea, vómito y cólicos abdominales de 10 a 13 horas después de consumirlo. La dosis recomendada es de 8 mg para las mujeres y de 11 mg para los hombres. Las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia pueden tener un requerimiento de 13 mg diarios. El zinc contenido en los vegetales es más difícil de absorber por el cuerpo. Por esto las personas que llevan una dieta especial podrían tener deficiencias.

Una deficiencia de zinc se puede reconocer porque se presentan síntomas como: infecciones frecuentes, pérdida del gusto y del olfato, pérdida del cabello, reducción del apetito, llagas en la piel, crecimiento lento en niños, problemas para ver en la oscuridad, y heridas que tardan mucho tiempo en sanar. Si sospechas que tienes una deficiencia de zinc, lo más recomendado es asistir a un doctor. Él podrá detectarla y hacer los cambios necesarios en la dieta, así como decidir si es pertinente incluir suplementos en la alimentación o no.

Ahora que sabes lo importante que es el zinc, intenta mantener una alimentación balanceada que te permita reducir las deficiencias de este y cualquier otra vitamina o mineral.

Los mejores tips para volver a entrenar

Los mejores tips para volver a entrenar

A veces la vida diaria se nos complica tanto que dejamos de lado la actividad física que se había vuelto parte de la rutina. Si tienes mucho tiempo sin hacer ejercicio, pero estás listo para empezar de nuevo, te dejamos algunos tips para que retomes fácilmente una vida saludable. Así sea a entrenar desde casa, salir a trotar o volver al gimnasio debes seguir los tips para volver a entrenar que te dejamos a continuación.

Lo primero que debes hacer es planificar cada uno de tus entrenamientos para poder tener una rutina de ejercicios organizada que se adapte a ti. Debes tener en cuenta que después de mucho tiempo sin entrenar los músculos están desacostumbrados y no puedes comenzar al mismo nivel de antes. Lo más probable es que tengas que comenzar con una intensidad más baja de la que llevabas y tengas que levantar pesos más livianos. El cuerpo tiene memoria muscular y la idea de planificar estas rutinas es que vuelvas a la condición física en la que estabas antes. Sin embargo, debes hacerlo poco a poco. Comenzar justo en donde lo dejaste puede ocasionarte lesiones musculares graves porque el cuerpo no está en las mismas condiciones que en ese momento.

Es recomendado empezar por rutinas que trabajen todo el cuerpo. Para esto, los entrenamientos deben incluir ejercicios variados que toquen cada uno de los grupos musculares, haciendo más fácil y rápido el proceso de adaptación. Es importante darle prioridad al número de repeticiones más que al peso que se está levantando. Así, poco a poco se acostumbrarán los músculos y se podrá ir subiendo la intensidad.

Una vez se preparen con antelación las rutinas, se debe calentar muy bien todas las partes del cuerpo que estarán involucradas. Calentar y estirar antes de entrenar ayudará a mejorar la circulación y flexibilidad de la zona, evitando así lesiones que puedan aparecer durante el ejercicio. Una buena manera de hacerlo es una pequeña caminata, ya que esto activa todos los procesos del cuerpo y por ende es un calentamiento completo. Una vez culminada la rutina, se debe estirar de nuevo para liberar la tensión a la que fue sometido el músculo durante el ejercicio. Esto ayudará a que se recupere más rápido, permitiendo que se continúe con los entrenamientos y la adaptación progresiva.  

El tiempo de descanso no debe ser menospreciado, pues también es vital para que los músculos se recuperen. Forzar al cuerpo a hacer ejercicio todos los días tampoco es necesario. Recuerda que estás en periodo de adaptación y él mismo te dirá las señales para que sepas cuándo debes descansar.

Ten en cuenta que comenzar de nuevo te da la oportunidad de aprender nuevas técnicas e incluir nuevas cosas a tu rutina. Una de estas cosas es darle prioridad a la buena ejecución de los ejercicios sobre el peso. De igual manera, no se podrán usar pesos extremos en esta primera etapa, por lo cual es el momento perfecto para aprender las técnicas correctas de cada uno de los ejercicios; es el momento de corregir malas posturas y malos movimientos. Además, es una oportunidad para probar nuevos ejercicios y actividades que no habías intentado antes porque ya tenías una rutina bien definida.

Más allá de la motivación, lo importante para que el proceso sea exitoso es la disciplina y la constancia, y esto se consigue a través de la creación de hábitos saludables. De nada sirve entrenar 2 o 3 días y creer que ya el cuerpo está listo para hacer ejercicio con la misma intensidad de antes. Haciendo esto, lo único que se logrará será unas cuantas lesiones. Es importante tener paciencia y constancia, además de verlo como una oportunidad de borrar los errores que se cometían antes y empezar de nuevo